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lunes, noviembre 19, 2012

Camino al paraiso...


España se está convirtiendo en un paraíso. Digo bien, se está convirtiendo. No es que a día de hoy no tenga elementos para ser considerada como tal. Por ejemplo los 52 bienes declarados patrimonio de la humanidad, lo que nos convierten el segundo país de este ranking sólo detrás de Italia. Y supongo que esos cincuenta y siete millones de turistas que nos visitaron en 2011, para un país de cuarenta y seis millones de habitantes,  a lo mejor son de las misma opinión. Pero no me refiero a ese tipo de paraíso.

Cuando era candidato a la presidencia del gobierno el Sr. Rajoy nos dijo que era necesario cambiar el modelo y realizar reformas estructurales. Pero nunca imaginamos que España cambiase tanto como para ser la nueva tierra de jauja.

Y es que España se esta convirtiendo en un paraíso para millonarios. ¿no se lo creen? Verán, les explico por que llegó yo a esta deducción tan prometedora. Hoy el gobierno ha anunciado que concederá el permiso de residencia a todo aquel extranjero que se compre una vivienda en España por valor de 160.000 €. Es decir que si usted es un inmigrante que quiere venir a España a trabajar, ya le informo de que lo tiene muy complicado. Ahora bien, si le sobran a usted 160.000 € es bienvenido. Eso si pague usted su hipoteca religiosamente. Por que a los españolitos que nos quedamos en paro y no podemos pagar, el banco nos quita el piso y nos hecha de casa, vende el piso, y si con lo obtenido no cubre la deuda, te siguen reclamando el resto a ti; que te has quedado sin casa y con una deuda millonaria. Eso, si tus padres no han cometido la imprudencia de avalarte. Porque si no es fácil que también le quiten la casa a ellos.

Pero no sólo nos preocupamos en este camino al paraíso de que nuestros residentes adinerados tengan permisos. También nos encargamos de que tengan ustedes su dinero a buen recaudo. Y es que pueden ustedes invertir en una SICAV, donde pagarán un 1% de impuestos.

Y no sólo eso, también le garantizan el acceso a un sistema de universidades en  proceso de elitización. Puede usted estudiar la carrera de derecho por el módico precio de 5.200 € suponiendo que no suspenda ninguna. Sino tendrá que pagar bastante más. Quizá nuestras universidades no sean las mejores del mundo, pero nos esforzamos en que sean parte de un paraíso no reservado a clases...”humildes”

Y por supuesto también nos esforzamos en garantizarle un ocio digno de cualquier burgués que se precie. No sólo llevamos años construyendo magnificas y caras urbanizaciones de chalets  sino que también podrá disfrutar de 400 campos de golf. Pero no únicamente todo va a ser deporte. Vamos a construir nada menos que el mayor complejo de juego de Europa; Eurovegas. Y como el constructor también es millonario y no deseamos que se sienta rechazado no sólo hemos cambiado leyes para él, sino que le hemos rebajado los impuestos hasta apenas un 10%.

Además si desea usted contratar alguien, no tiene problemas hemos flexibilizado el mercado laboral, hasta el punto de que si decide despedir a alguien buena parte de la indemnización la paga el gobierno.

Y cómo sabemos que a la gente de dinero le gustar estar ancha estamos permitiendo que miles de personas abandonen el país, que trabajen en otro lado. En el paraíso no hacen falta sino mayordomos.

En definitiva ya lo saben ustedes, España en pocos año será el paraíso terrenal. Compre su casa ya y sea el primero es disfrutarlo.

domingo, septiembre 30, 2012

Ese dinerito de las horas extras....


Voy a hablar de una cosa que mi padre conoció y que no yo no conoceré jamás; las horas extras. Perdón, esas si las conozco, lo que no conoceré jamás son las horas extras remuneradas.

Las horas extras, son esas que se “echan” fuera de la jornada de trabajo y que por ley o te las pagan o te las coges de descanso otro día. Antes incluso la ley obligaba a que el precio fuera mayor al de la hora extra normal. Y a la gente le gustaba trabajar horas extras. No es que fuese un entusiasmo nacido de lo profundo del alma. Pero este país nunca se ha caracterizado por pagar grandes salarios. Más bien lo contrario. Y una hora extraordinaria o dos al día hacían que a final de mes fuese un pellizco considerable lo que se sumaba al salario habitual. Eran esas horas las que pagaban los gastos imprevistos de cualquier hogar o incluso algún pequeño “lujo”. En definitiva eran las que, en muchas ocasiones permitían subsistir al hogar. Pero eso ya no existe. No es que ahora el empresario contrate personal para que trabaje determinadas horas al día. Quizá fuese deseable, aunque dependiendo del trabajo sería complicado. No es que haya menos trabajo y no sea necesario hacer horas, más bien lo contrario, con esto de la crisis se ajustan las plantillas al máximo, de manera que siempre que hay un mínimo pico de trabajo las horas extras son necesarias. Las horas extras siguen existiendo, lo que no existen son las horas extras pagadas. Y como digo no porque no las contemple la legislación, sino sencillamente porque a los empresarios no les da la gana pagarlas.

Y si no te gusta pues te vas a la calle. Puedes denunciar, con suerte sólo te gastaras en juicios el triple de lo que ibas a cobrar.

Pero lo sorprendente del caso es que el obrero lo acepta de forma normal. Me explico, desconozco sectores más manuales como puede ser un operario de una fabrica o un albañil, creo que ahí se respetan un poco más. Pero en el sector oficinas las horas remuneradas no existen. Es más, servidor ha trabajado algunos años como consultor, y debo de decir que muchas consultoras sacan sus beneficios precisamente de ese trabajo no remunerado. Si las pagasen quizá los beneficios no serian tantos. Pero el caso es que mis compañeros consultores aceptaban con toda normalidad el hecho de que había que trabajar sin cobrar. Oías justificaciones tales como que el sector era así, que se pedía gente involucrada con la empresa, que se le iba a hacer. El caso es que en el fondo a nadie le gustaba la situación, y de vez en cuando se comentaba, se protestaba en privado, pero nadie hacia nada para cambiarlo. No es tan difícil. Si todo el mundo hace horas extras gratis y a nadie le gusta es tan simple como ponerse de acuerdo y exigir que se paguen. No es egoísmo, ni falta de compromiso con el país o con la empresa, es simplemente no trabajar de gratis, tomar conciencia de que se es trabajador, no esclavo ni siervo, Un trabajador es alguien, que literalmente, vende su fuerza de trabajo. Si te compran ocho horas, ¿por que vas a regalar una o dos? Pero entonces ¿por qué la gente calla? Entiendo que uno no proteste de manera aislada por miedo al despido. Pero ningún empresario (exceptuemos locos, coléricos o similares) va a “limpiar” a la plantilla de un plumazo, básicamente por que se le va la empresa al traste. Pero en cambio no hay unidad entre la plantilla. Solamente se me ocurren algunas hipótesis explicativas:

La primera es el cuento de la lechera. Nos han comido el coco con el cuento de un trabajador de oficina es un gran profesional, que si se esfuerza lograra ascender en la organización y llegar lejos. Y eso provoca un fuerte individualismo, que conlleva que cada uno se esfuerce como un loco por ser el elegido. Y esto tiene bastante de mentira. Lo del ascenso...toda empresa tiene una serie de puestos que salvo que seas el hijo del jefe no olerás nunca. Y por los puestos intermedios... por muy plana que sea una organización está claro que siempre hacen falta menos jefes que empleados. Es decir que por mucho que te dejes los cuernos lo más fácil es que no asciendas nunca, simplemente por falta de oportunidades. Pero el caso es que la gente se ha creído el cuento y prefieren pensar que mañana van a ser llamados al parnaso del puesto intermedio. Y pasan su jornada maldiciendo por unas condiciones de explotación, soñando en un hipotético futuro mejor, en lugar de intentar solucionar un presente, que tiene muchos visos de seguir siendo presente en el futuro.

La segunda y muy relacionada con la primera es el individualismo que impera en esta sociedad. Antiguamente uno nacía en un pueblo y moría en él. Sus relaciones eran estables y por tanto existía un sentimiento de comunidad. Posteriormente en la ciudad uno vivía siempre en su barrio y sabia que iba a estar en la misma empresa quince años mínimo, si no, toda la vida. Y esa permanencia hace que se desarrollen lazos, que se tenga idea de permanencia, de que hay que mejorar lo que hay, porque es lo mejor para uno y para las personas con las que convives.

Pero eso ya no existe. Uno hoy en día no suele durar mucho en la misma empresa, ni suele conservar amigos muchos años, ni suele vivir toda la vida en la misma ciudad. Hoy todo es efímero, no hay idea de permanencia y por tanto no hay aliciente para mejorar lo que hay. ¿para que intentar cambiar las condiciones de una empresa en la que a lo mejor dentro de seis meses ya no trabajo?

En definitiva nos hemos convertido en seres individualistas que sólo miran por sí. Nos hemos convertido en pececillos que nadan solos en lugar de en bancos. Y el pez pequeño que nada solo acaba siendo presa fácil para los depredadores. Creo que sería conveniente rescatar valores como el compañerismo. Aprender que el compañero no es un rival ante un posible ascenso que probablemente ninguno de los dos logremos jamás. Debemos de ver al compañero como una persona que tienes nuestros mismos problemas e intereses y juntos defenderlos. No es que este haciendo aquí un llamamiento al marxismo, no se trata de eso. No es cuestión de hacer un nosotros – ellos. Simplemente se trata de defender unos intereses legítimos, como legítimamente el empresario defiende los suyos. Y tampoco es falta de compromiso, al contrario. Mejorar las condiciones de trabajo es mejorar la empresa, una empresa donde el trabajador está contento es más productiva, una empresa con buenas condiciones de trabajo atrae a los mejores. En definitiva pedir unas condiciones de trabajo adecuadas es mejorar la empresa, que a largo o medio plazo será más productiva y rentable. Y así ganamos todos.

No sé si a lo mejor exagero o si generalizo demasiado o si han sido experiencias particulares. La verdad me parece un tema en el que podemos aprender de las experiencias ajenas. Amable lector le agradecería comente usted sus experiencias en los diversos sectores laborales. Por comparar y ver. Y por cierto, un saludo.

martes, febrero 14, 2012

La mentira del avaro


Voy a hablar en este breve articulo de una polémica parte de la reforma laboral aprobada mediante decreto ley por el gobierno español. Esta reforma contempla la posibilidad de que el empresario de manera unilateral modifique las condiciones de trabajo del empleado en categoría horario y salario. Con la única condición de que la empresa tenga una disminución de ventas, ni siquiera se exige que tenga perdidas.

En primer lugar esta medida me parece una barbarie jurídica que tira por suelos la figura del contrato laboral. El contrato como acuerdo entre parte debería de ser modificado únicamente por acuerdo entre las mismas. En cambio ahora el empresario puede de forma unilateral modificar aspectos esenciales recogidos en el mismo. Vemos pues que el trabajador queda a completa merced del capricho del patrón, cual siervo de la gleba al capricho de su señor feudal. Estamos caminando de un estado social democrático y de derecho al feudalismo más  abominable.

¿Y a que se debe esta patada a la dignidad y los derechos del trabajador? Pues aun planteamiento muy simple, si la empresa va mal, esta bajará los salarios a sus trabajadores, los costes de producción serán menores y aumentaran las ventas. En definitiva se pretende un aumento de la productividad. No obstante este planeamiento económico, muy elegante por su sencillez adolece de sostenerse sobre principios erróneos.

España no puede buscar su productividad mediante la rebaja da salarios. La productividad basada en mano de obra barata es el modelo de una enorme dictadura llamada China. Y España ni puede llegar a bajar sus salarios tanto como para competir con China, ni los españoles lo desean, ni nadie en su sano juicio defendería la búsqueda de la competitividad mediante el abaratamiento de la mano de obra. Nadie en su sano juicio salvo el actual gobierno.

No nos llevemos a engaño, algunos de los países más productivos de nuestro entorno, (Alemania por ejemplo) tiene salarios mucho más altos que los españoles. Y no solo eso, trabajan menos horas.

El problema de la falta de competitividad en España es la molicie de la clase empresarial. Tenemos una clase empresaria peligrosamente asentada en la cultura de la subvención; en la cultura de las bonificaciones a la Seguridad Social y de las deducciones fiscales. Tenemos una clase empresarial incapaz de innovar. Si siempre nos quejamos de la falta de I+D en España, no olvidemos que la parte del león de esa inversión es pública. La empresas de este país no saben lo que es el desarrollo. Y tampoco la innovación. En lugar de buscar nuevos productos, nuevas formas de producción o sencillamente exportar. Se conforman en un inmovilismo rentista cual nobles terratenientes de siglos pretéritos. Ya es hora de dejar de cargar el peso del país en los maltrechos hombros de una clase trabajadora cada vez más depauperada. Si ya hay un 25% de españoles al borde la pobreza, ¿que pasara si se bajan salarios? Es hora de que los empresarios “muevan el culo”. En lugar de abaratar los salarios la reforma laboral lo que debe de obligar por ley es a destinar un alto porcentaje de los beneficios a que se reinviertan en la propia empresa, y parte de esa inversión que se haga en I+D+i o en búsqueda de nuevos mercados. Solo estimulando u obligando a que se mueva la inversión puede una economía levantar cabeza y crear empleo.