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domingo, junio 02, 2013

Si el Padre Piquer levantara la cabeza


Si el Padre Piquer levantara la cabeza, como todo el mundo se daría un coscorrón con la tapa de su ataúd, pero si posteriormente consiguiese salir a darse una vuelta por este Madrid en el que residió buena parte de su vida se llevaría un gran disgusto.

Pero para entender el porqué se daría semejante disgusto antes debemos conocer quien era este hombre. Pues bien el Padre Piquer, a parte de una Avenida del castizo barrio de Carabanchel, fue un sacerdote natural de Valbuena, Teruel.

Probablemente su hecho más destacado fue fundar el Monte de Piedad de Madrid. Empecemos por ver que era un Monte de Piedad. Los Montes de Piedad eran una especie de casa de empeño que vieron la luz en la Italia del renacimiento de mano de la Orden Franciscana. Por aquel entonces los intereses que cobraban los prestamistas eran muy elevados, llegando incluso al 200% en algunas ocasiones. Ante esta situación los franciscanos crean estas pequeñas casas de empeño destinadas a proporcionar liquidez a la población más humilde. El funcionamiento era sencillo, el necesitado depositaba algún tipo de prenda y cambio recibía el dinero que necesitase sin que se le cobrase ningún tipo de interés, una vez que lo devolviese recuperaba el objeto que había dejado como fianza. El sistema era sencillo, era eficaz, no tenía animo de lucro y además respetaba la dignidad del necesitado, que no recibía una simple limosna sino un préstamo el cual además se comprometía a devolver a cambio de recuperar un determinado objeto, de esta manera se favorecía que el prestatario hiciese un uso responsable del dinero prestado. El sistema funcionaba francamente bien y supuso un importante apoyo para las clases necesitadas de Italia.

El Padre Piquer no era franciscano, pero en su trabajo como sacerdote de un convento de monjas franciscanas tuvo oportunidad de conocer los proyecto de dicha Orden. Y con tan genial idea bajo el brazo creó el Monte de Piedad de Madrid, primer monte de piedad de España. La idea fue tan bien acogida en la capital y en la Iglesia española de forma que pronto empezaría a surgir otros Montes de Piedad en el país.

Pero los Montes de Piedad, al crecer, se encontraban con un importante obstáculo. Los costes de administración crecían y cada vez había más gente intentaba lograr prestamos. Mas se agravaba aun la situación en épocas de crisis, tan frecuentes como una sequía o una granizada a destiempo. Esto hizo que un primer momento hubiera que comenzar a cobrar un interés. Pero dado el carácter no lucrativo de estos entes el interés era bajo y no lograba satisfacer del todo las necesidades de financiación de los Montes.

Ante esta necesidad (y casi un siglo y medio después de la fundación de Monte de Piedad de Madrid) el Marques viudo de Pontejos, (otra calle de Madrid, famosas por sus mercerías), Joaquín Vizcaíno, impulso la transformación del Monte de Piedad en Caja de Ahorros. Estas Cajas lo que pretendían era complementar la actividad de los Montes.

Para satisfacer la necesidad de dinero para prestar del Monte, la Caja actuaría desarrollando una actividad financiera también destinada a las clases más humildes. La Caja pretendía recibir depósitos dinerarios de clases humildes, dándoles un pequeño interés obtenido de los prestamos. De esta manera se podía mantener la actividad de prestamista del Monte de Piedad y se incentivaba una cultura del ahorro entre las clases más humildes en un época en que la Banca estaba orientada únicamente a los grandes potentados. Así pues el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid tenía un funcionamiento simple. Recogía dinero de gente humilde a la que le daba un pequeño interés y prestaba dinero a cambio de un pequeño interés y/o una prenda en fianza.

En definitiva era la obra altruista de un humilde sacerdote turolense, posteriormente reformada por un noble ilustrado y filántropo. Y a imagen y semejanza empezaron a crecer en España Montes y Cajas bajo el amparo unas veces de los poderes público y otras bajo el paraguas de ordenes religiosas.

Y si han seguido hasta mi pequeña disertación histórica saben porque el Padre Piquer se llevaría un disgusto. Porque inimaginable ha de ser la sensación de que la obra de tú vida, una obra destinada a hacer la vida más fácil a los pobres se haya terminado convirtiendo en una entidad que no tiene reparos en desahuciar necesitados. En una entidad que no tiene reparos en hacer negocios de dudosa honradez vendiendo acciones preferentes a ancianos desvalidos e ignorantes de lo compraban. Ver que ese ente que debía de prestar dinero a los necesitados haya dilapido el ahorro de millones de honrados trabajadores en prestamos a grandes empresarios como el imputado Diaz Ferran o a usureras inmobiliarias como Martinsa-Fadesa. Ver que esa caja, regida por poderes públicos que debían de asegurar el carácter social de la entidad, renunciara a sus principios de filantropía e interés general en aras de un capitalismo salvaje tiene que doler y mucho al Padre Piquer. Porque ese capitalismo salvaje ni casa con la razón de ser del Monte de Piedad, ni con los deseos del Padre Piquer, ni con el carácter no lucrativo de los entes que la controlaban (Asamblea de Madrid y sindicatos)

Así pues supongo el enorme disgusto que de poder ver esta situación tendría el Padre Piquer, imagino su rabia, su indignación y como probablemente estaría al lado de los desahuciados y los estafados, protestando contra toda la corrupta cohorte que llevó una noble obra la más antagónica y abyecta degeneración moral. Imagino como su espíritu, de vagar por las calles de Madrid estaría, junto con el de Pontejos, al lado de las victimas de semejantes tropelías. Imagino cómo, si existe una justicia universal el Padre Piquer estará sentado en el puesto del fiscal, acusando vehementemente a los que viciaron su obra hasta hacerla irreconocible.

Pero ni el Padre Piquer resucitará, ni  puedo saber si su espíritu se encuentra entre nosotros. Sólo sé, que es una lastima que hoy en día no haya más Padres Piquer ayudando a los necesitados. A pesar de que no son pocos los Piqueres de hoy en día.

sábado, febrero 23, 2013

Oropel de baratijas


El otro día estuve en un bazar chino. No en un mini bazar de barrio, de esos en que puedes encontrar revuelta la lejía con un juguete infantil o unas bragas con aspecto de producir urticaria. No, fui a un macro bazar situado en el polígono industrial.

No me gusta ir a comprar fuera del barrio, prefiero el pequeño comercio, no sólo por solidaridad o ideología sino principalmente porque odio esos barrios en los que para comprar el pan tardas diez minutos en coche. No me gustan los desiertos, me gusta salir a la calle y que haya algo de gente. Y eso lo proporciona el pequeño comercio.

Pero el caso es que me habían hablado maravillas del sitio. Y allí me plante dando un largo paseo. El macro bazar estaba situado en una antigua tienda de muebles. Eran nada menos que mil doscientos metros cuadrados de bazar. Enormes e interminables estanterías de la más diversa quincalla aparecían ante uno cual guerreros de Xian en perfecta formación. Era todo un centro comercial, un gran almacén. Nada de lujos, nada de suelos bruñidos, ni cartelones enormes anunciando ofertas, ni esas fotos tamaño gigante de modelos de sonrisa impecable pasando por los perfectos progenitores de serie estadounidense. Tan solo la desgarbada opulencia de una cantidad ingente de artículos. Opulencia, quizá no de artículos de buena calidad, pero si de artículos inagotables. La riqueza en estado puro, no una riqueza de lujosa, sino una riqueza abundante, la sensación de riqueza que produce el pensar que la escasez es inimaginable. Y allí me puse yo a pasear, a perderme entre pasillos. Muchos de los productos era habituales, pero elevados en cantidad a la enésima potencia. Flores de tela reproducían todos los colores del arco iris en un sinfín de especies. También artículos de supuesto oropel, un pequeño mostrador albergaba pesados relojes de pulsera, de gran aspecto y bajo precio, a su lado un refulgir impresionante brotaba de anillos de oro y brillantes, un refulgir tan impresionante que delataba la propia falsedad del producto a leguas. Pero no sólo eso, artículos por mi nunca vistos en un bazar se encontraban allí; cajas fuertes de todos los tamaños, algunas de la altura de un hombre, jaulas para cualquier clase de pájaro o roedor, cañas de pescar junto a cebos y sedales. Todo lo que uno pudiera desear. Y debo de reconocer que me sentí impresionado ante tamaña abundancia.

Al final compre un pequeño bolso de caballero, mariconera le llaman algunos, permítanme que lo nomine como morral o zurrón, más acorde a nuestra buena lengua castellana. El citado objeto era como todo lo que se hallaba allí de pésima calidad y sabía que duraría poco. Y me asaltó un ligero remordimiento. Estaba comprando basura, basura que era tan barata no sólo por la pobreza del material sino también por la miseria que cobraban los obreros que lo fabricaban. Y me sentí culpable. Me sentí cómplice de un sistema de explotación, de mantener con mi compra un sistema de moderna esclavitud, de perpetuar un sistema internacional de capitalismo salvaje en el que las personas se encuentran al servicio de la economía y no al revés. Y me sentí traidor, traidor hacía tanto obrero español que desea poder ganar un salario justo y que se ve obligado a cerrar su pequeño negocio o quedarse en paro frente a esa rapaz competencia asiática.

Y me pregunté qué hacía allí comprando eso. Y rápido halle la respuesta. No podía permitirme comprar productos de calidad y fabricados por trabajadores con salarios decentes. Mi salario no me lo permitía. Yo también era victima de ese sistema de explotación, ya al igual que el chino de la fabrica era explotado por un sistema que apenas me pagaba para malvivir. Quizá fuese un autoengaño para comprar el producto pero sospecho que no. Los asiáticos han ganado. Han decidido vender barato a costa de explotar a su pueblo, para competir hemos bajado nuestros salario y el resultado ha sido una masa de trabajadores europeos mal pagados, que únicamente pueden permitirse consumir los artículos que produce el obrero chino. Mediante la explotación de los suyos han acabado explotándonos a nosotros. Han creado un mercado global enorme pero con bajo nivel adquisitivo, que sí o sí, gira en torno a su barata industria. Y como colofón una pésima calidad que asegure un consumo regular de productos basura. Y me fui triste, lo que parecía una bonita excursión al mundo de jauja fue una pesadilla a la realidad subyacente a este Matrix que disfraza nuestra realidad de abundancia y de una imaginaria superioridad sobre el resto de parte del sistema, cuando en realidad estamos tan sometidos al sistema como el pobre obrero chino. Quizá seamos la pieza mimada del sistema, pero no dejamos de ser una simple pieza.

lunes, noviembre 19, 2012

Camino al paraiso...


España se está convirtiendo en un paraíso. Digo bien, se está convirtiendo. No es que a día de hoy no tenga elementos para ser considerada como tal. Por ejemplo los 52 bienes declarados patrimonio de la humanidad, lo que nos convierten el segundo país de este ranking sólo detrás de Italia. Y supongo que esos cincuenta y siete millones de turistas que nos visitaron en 2011, para un país de cuarenta y seis millones de habitantes,  a lo mejor son de las misma opinión. Pero no me refiero a ese tipo de paraíso.

Cuando era candidato a la presidencia del gobierno el Sr. Rajoy nos dijo que era necesario cambiar el modelo y realizar reformas estructurales. Pero nunca imaginamos que España cambiase tanto como para ser la nueva tierra de jauja.

Y es que España se esta convirtiendo en un paraíso para millonarios. ¿no se lo creen? Verán, les explico por que llegó yo a esta deducción tan prometedora. Hoy el gobierno ha anunciado que concederá el permiso de residencia a todo aquel extranjero que se compre una vivienda en España por valor de 160.000 €. Es decir que si usted es un inmigrante que quiere venir a España a trabajar, ya le informo de que lo tiene muy complicado. Ahora bien, si le sobran a usted 160.000 € es bienvenido. Eso si pague usted su hipoteca religiosamente. Por que a los españolitos que nos quedamos en paro y no podemos pagar, el banco nos quita el piso y nos hecha de casa, vende el piso, y si con lo obtenido no cubre la deuda, te siguen reclamando el resto a ti; que te has quedado sin casa y con una deuda millonaria. Eso, si tus padres no han cometido la imprudencia de avalarte. Porque si no es fácil que también le quiten la casa a ellos.

Pero no sólo nos preocupamos en este camino al paraíso de que nuestros residentes adinerados tengan permisos. También nos encargamos de que tengan ustedes su dinero a buen recaudo. Y es que pueden ustedes invertir en una SICAV, donde pagarán un 1% de impuestos.

Y no sólo eso, también le garantizan el acceso a un sistema de universidades en  proceso de elitización. Puede usted estudiar la carrera de derecho por el módico precio de 5.200 € suponiendo que no suspenda ninguna. Sino tendrá que pagar bastante más. Quizá nuestras universidades no sean las mejores del mundo, pero nos esforzamos en que sean parte de un paraíso no reservado a clases...”humildes”

Y por supuesto también nos esforzamos en garantizarle un ocio digno de cualquier burgués que se precie. No sólo llevamos años construyendo magnificas y caras urbanizaciones de chalets  sino que también podrá disfrutar de 400 campos de golf. Pero no únicamente todo va a ser deporte. Vamos a construir nada menos que el mayor complejo de juego de Europa; Eurovegas. Y como el constructor también es millonario y no deseamos que se sienta rechazado no sólo hemos cambiado leyes para él, sino que le hemos rebajado los impuestos hasta apenas un 10%.

Además si desea usted contratar alguien, no tiene problemas hemos flexibilizado el mercado laboral, hasta el punto de que si decide despedir a alguien buena parte de la indemnización la paga el gobierno.

Y cómo sabemos que a la gente de dinero le gustar estar ancha estamos permitiendo que miles de personas abandonen el país, que trabajen en otro lado. En el paraíso no hacen falta sino mayordomos.

En definitiva ya lo saben ustedes, España en pocos año será el paraíso terrenal. Compre su casa ya y sea el primero es disfrutarlo.

jueves, agosto 23, 2012

La economia de la solidaridad


Hoy venía de trabajar y he visto un anuncio en una parada de autobús. Era una campaña de una ONG en la que aparecía una bala y una cápsula y preguntaba ¿tú de que lado estás? El anuncio me ha llamado la atención, en primer lugar por plantear esa dicotomía bala (malo) pastilla (bueno). Parece una dicotomía muy lógica aunque no lo es tanto. Sin la disuasión potencial de las balas de fuerzas de la ONU u otros organismo hay partes en las que esas ONG tan bien intencionadas no sobrevivirían ni dos días. No obstante la campaña me parece buena, lo suficiente como para captar mi atención y hacerme reflexionar sobre la misma. Y es que las campañas de las ONG han cambiado mucho. No nos engañemos las ONG hacen publicidad como cualquier empresa. La empresa pretender vendernos un producto y la ONG nos vende otras cosas, tranquilidad de conciencia, ideales, etc. El caso es que ambas quieren lo mismo de nosotros; nuestro dinero. La empresa para obtener beneficios y la ONG para conseguir recursos con los que cambiar el mundo según su visión. Y para ello las ONG antes hacían unas campañas de marketing muy agresivas.  Sí, ya saben, esas en las que tras un casting encontraban al negrito que daba más pena del poblado, le sentaban en el suelo, esperaban que se cubriera de moscas y fotógrafo profesional hacia una lastimera foto en blanco y negro. No quiero decir que engañaran a nadie, ese niño existía, como existían las moscas que le cubrían. Sencillamente nos mostraban una parte de la realidad, la parte que más fondos daba y la parte que precisamente querían cambiar. Pero las campañas han cambiado. Antes buscaban la lastima, ¿a quien no iba a darle lastima en niño a punto de morir de hambre? Pero ya no buscan la lastima, en primer lugar por que uno se acaba acostumbrando a los estímulos, el negrito cada vez daba más pena, otro motivo es que la gente se desanima, venga a dar donativos y los negritos siguen igual de mal... ¿si no hay solución para que molestarse en dar dinero? Y el motivo principal, que la lastima se pasa, es un sentimiento puntual, te da pena y das dinero te olvidas de la pena y no vuelves a dar dinero. Hoy ya no se busca la lastima de muchos se busca la solidaridad de unos cuantos. Hoy se busca gente comprometida con una causa, lo suficiente como para hacer una pequeña donación mensual. Quizá no dé mucho dinero, pero es un dinero estable que llega todos los meses. Y eso es lo que necesitan las ONG, ingresos fijos con los que sostener sus gastos. Y hoy más que nunca. No hace falta ser un lince para darse cuenta que el sector no pasa por su mejor momento. Con solo dar un paseo por Madrid uno se puede encontrar con personal (contratado y a comisión, no nos engañemos no está la cosa como para trabajar gratis) convenciéndote que te hagas socio de su ONG. Anteayer sin ir más lejos en una acera me intento convencer una ONG, y al cruzar la calle otra diferente. Y la verdad es que la situación es preocupante. Muchas de estas ONG son enormes y al parecer necesitan fondos. ¿qué será de las pequeñas que no pueden permitirse la inversión que requiere una campaña de captación de fondos? Y no solo eso. Hoy en día el mundo funciona en buena medida gracias a las ONG. En España sin ir más lejos si desapareciesen Caritas y la Cruz Roja, ¿cuánta gente no tendría un bocado de pan que llevarse a la boca? No solo eso, las ONG emplean a mucha gente. Gran parte de su actividad la hacen voluntarios, pero siempre es necesario personal contratado, personal técnico cualificado que permanezca en la organización, y a día de hoy la cantidad de gente que trabaja en ONG es muy grande. Como es grande la cantidad de recursos que consumen. Seamos sinceros, hoy en día las ONG, son un sector económico muy importante en la economía de esté país. Un sector que pasa por dificultades. Hay más donantes pero de muy pequeñas cuantías, las grandes empresas han reducido sus colaboraciones y el estado ha reducido e incluso eliminado determinadas subvenciones. El sector de las ONG pasa por malos momentos, la necesaria austeridad no es amiga de la imprescindible solidaridad. Y lo peor no es eso, si el sector cae, no solo ira un montón de gente al paro, sino que no habrá quien palie las necesidad de los que ya lo pasan mal. Quizá haya sectores cuya caída fuese peor para la economía, pero ninguno al caer causaría tal catástrofe social.

Y esto nos demuestra una cosa, que ser solidario, también beneficia al que da y no solo al que recibe.

lunes, julio 23, 2012

Subeme el sueldo


Hoy voy a hablar de un tema que nos preocupa a todos los seres humanos, por lo menos a todos los que no hemos incorporado al “mundo laboral” y aun no hemos tenido la suerte de jubilarnos. Me refiero al salario.

El salario es el dinero que se paga a cambio de un trabajo, y es el principal medio de subsistencia de un trabajador.

¿Cómo se fija un salario? Empecemos por la teoría económica. En un sistema capitalista, el salario, al igual que todo lo demás lo fija el mercado, es decir la llamada ley de la oferta y la demanda. La demanda en este caso es el empresario, que demanda trabajadores y la oferta pues obviamente los trabajadores que buscan quien les contrate.

Y como en todo mercado si hay mucha oferta y poca demanda los sueldos bajan y viceversa. ¿qué hace que aumente la oferta? O dicho de otro modo ¿de que depende que haya más o menos trabajadores dispuestos a trabajar? Bueno pues de diversos factores sociológicos, que la gente decida estudiar o trabajar, los movimientos de emigración e inmigración, movimientos naturales de población etc.

¿Y de qué depende la demanda? Bueno simplificando el empresario en principio contratará gente según si tiene la necesidad o prevé tener la necesidad de aumentar la producción.

El salario será el punto donde se cruce la oferta y la demanda. En definitiva el salario de una persona se fija igual que el precio de las copas en un bar.

Y eso en la teoría, en la practica vas a una entrevistan te dicen lo que hay y si te gusta bien y si no también. Es decir para la mayoría de los trabajadores los fija el empresario de forma unilateral. Pues eso igual que las copas en un bar, si quieres bebes y si no te fastidias, pero no regateas el precio del cubata.

¿Y esto es normal? ¿Se permite que el obrero quede a merced de la voluntad del empresario sin que a nadie le preocupe que pueda vivir con lo que gana? Bueno pues a desgana voy a contestar que en teoría no.

La constitución española establece en su artículo 35 que “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”

Bien ahora que me presenten a alguien que sea capaz de mantener a su familia con lo que gana y que no sea director general de algo.

Porque si hoy en día quieres independizarte o compartes piso con desconocidos o amigos o te buscas pareja. Con los salarios de hoy en día en España es imposible vivir como individuo, contra ni más mantener una familia. Sí cierto, la legislación muy previsora ella prevé un salario mínimo. En España de 641 € brutos en catorce pagas, si lo distribuyo entre doce pagas y le quito lo que cotizo... 720 € al mes. Seamos sinceros con 720 € en España no se mantiene a una familia ni en broma y eso suponiendo que tengas la suficiente estabilidad laboral como para pensar que vas a contar con esos ingresos a medio plazo.

A lo quiero llegar, es que a día de hoy el nivel salarial en España es irrisorio, un nivel salarial que ha bajado con la crisis. Hace unos años cobrar mil euros era un sueldo miserable, hoy es un sueño inalcanzable para muchos. Y seamos sinceros mil euros no es demasiado, cuando al mitad o más se te ira en pagar el alquiler de tú vivienda.

Con lo cual en la practica el trabajador, el ciudadano de a pie esta vendido a los avatares del mercado. Me crispa bastante que hoy en día nuestros políticos solo hable de crear puestos de trabajo. Es necesario crear trabajo, por supuesto, pero es necesario asegurar que esos trabajos garanticen un salario que permita vivir con dignidad, que permita satisfacer las necesidades propias y las de su familia. Los seres humanos no hemos nacido para elevar PIB, ni ranking de productividad. Hemos nacido para vivir y necesitamos un salario que no s permita vivir. Por ello la principal preocupación de nuestros políticos debería ser el garantizar condiciones de vida adecuada mediante un salario suficiente a cada persona. ¿De que sirve trabajar ocho o nueve horas sin con lo que ganas no puedes subsistir? El trabajo en un medio no un fin, la economía ha de estar al servicio del hombre y no al revés. Por ello quiero reivindicar un nivel salarial justo que satisfaga las necesidades de toda persona y no mini empleos de media jornada y cuatrocientos euros que quizá den trabajo a mucho pero no mantendrán a nadie.

martes, marzo 06, 2012

Paseos de miedo y lastima


Cada vez me cuesta más salir a dar un paseo por la calle. Y no por pereza, me encanta pasear, deambular sin rumbo, mientras sin rumbo deambulan mis pensamientos. Me parece un placer muy agradable. Sin embargo, cada vez me cuesta más salir a pasear. Voy a contar porqué:

Hoy como muchos días he salido a dar un paseo. Iba tranquilo, con la mente despejada y observando a mi alrededor. Almendros y ciruelos abriendo sus flores, coches pitando, pajarillos bebiendo en fuentes apagadas para ahorrar energía. Y por qué no, algún excremento canino que ha de ser sorteado. Lo normal.
El caso es que he pasado por un parque, y alli estaba él. Un señor mayor, de unos setenta años, enjuto, pelo blanco, gafas de sol de cristal marrón, ropa limpia y aseado. Estaba de pie, ligeramente inclinado hacia delante, encima de una papelera. Sus manos rebuscaban con dedos ansiosos, en los arrugados paquetes de tabaco, el último cigarrillo que alguien pudo tirar sin querer. Me ha dado lastima, me ha dado lastima que alguien a tan avanzada edad se vea obligado a rebuscar en la basura uno de los pocos placeres que le quedan en la vida. Me ha dado lastima que un anciano busque un cigarro en la basura. No solo por lo atado que debía de estar a su vicio, como para perder parte de su dignidad rebuscándolo entre desperdicios. Me ha dado pena que un señor de setenta y pico años, un hombre que nació en la posguerra, que seguramente conoció el hambre y la privación en inviernos de mucho frío y poco carbón, un hombre que probablemente comenzase a trabajar con ocho o nueve años segando o de aprendiz en algún taller, después de trabajar durante casi sesenta años no tenga dinero para un mísero cigarro que alivie sus penas.

Pero esta historia en sí no es triste. Lo triste es que los últimos meses no es el primero que veo. Y este era el que mejor estaba. Son ya varias personas las que he visto rebuscando a plena luz del día en los cubos de la basura. Buscando tesoros macilentos, una mandarina mohosa, un trozo de pan correoso. Y no solo viejos de míseras pensiones, victimas de patrones que quisieron cotizar lo mínimo y de un Estado de grandes calculos y poco amor por sus ciudadanos. También gente de treinta o treinta y cinco años. Gente en la plenitud de sus fuerzas y facultades, probablemente padres de familia en paro, agobiados por hipotecas. Gente joven que no solo ha perdido el trabajo también en muchas ocasiones el futuro.

Pero no solo me da pena salir a pasear. También me da miedo. Me da miedo porque no hago nada más que cruzarme con gente de mi edad, gente joven, que como yo quema el tiempo diario paseando en lugar de trabajando. Y me da miedo por la gente que busca en la basura. No me da miedo porque me vayan a robar, no son delincuentes, son gente como yo, del barrio. Gente humilde y honrada, mucho más honrada que alguno que están ahora en su despacho con camisa de seda y las llaves del BMW en el bolsillo. Gente que ha perdido su trabajo, muchos de ellos chavales a los que cegaron los espejismos de un trabajo seguro cuando a los dieciséis años dejaron los estudios para ir a la obra. Otros, profesionales cualificados, con sus módulos Formación Profesional o sus carreras. Por ello no me da miedo que me roben, al robo no impulsa la pobreza. Al robo impulsa la avaricia y al falta de escrúpulos. Pocos son los se ven forzados a robar por necesidad a otra persona, antes pedirán, irán a la iglesia o alguna Ong. Y de tener que robar será una trozo pan en algún supermercado. Lo que me da miedo es que esa gente que rebusca en la basura son gente como yo. Gente en la que me puedo convertir mañana mismo.
Hemos vivido mucho tiempo ignorando la pobreza, designándola eufemísticamente como "cuarto mundo". Pobres borrachos o enfermos mentales que dormían en un cajero automático. Seres despreciables que huelen mal.
Pero esa imagen de la pobreza nunca fue cierta y hoy menos que nunca. Estos pobres en mucho casos no beben, buscan trabajo, pero ¿como encontrarlo sin casa y sin ropa limpia? Algunos han acabado así tras alguna depresión, otros son padres divorciados que no pueden costearse vivir solos, y cerca del 10% tiene estudios universitarios.

Pero no es solo esa pobreza. Según el informe Exclusión y desarrollo social 2012 de Foessa el 22% de los hogares españoles están por debajo del umbral de la pobreza. La quinta parte de la población española. Es fácil que esa brecha aumente. Quizá ese 22% todavía no busque en la basura, quizá todavía no vivan en la calle, aunque muchos han perdido sus hogares y han sido recogidos por familiares. En otros casos comparten piso varias familias. Sencillamente es gente en paro. Gente honrada y trabajadora que han perdido su trabajo. Pero no pensemos en gente que opto por el camino fácil de no estudiar y ganar dinero trabajando en cualquier cosa.  Hace poco un responsable de Caritas en Murcia declaraba, no solo el aumento de persona atendidas, (millón  y medio en 2010) sino también el cambio en el perfil; pequeños empresarios que han quebrado, autónomos sin trabajo y parejas con estudios superiores en paro que no pueden pagar la hipoteca.

Es por eso por lo que me da miedo salir a pasear entre gente que rebusca en la basura, por sé que quizá mañana yo, o alguien que me importe, puede acabar igual.