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lunes, diciembre 24, 2012

Navidad circunstancial


Hoy día veinticuatro de diciembre los occidentales celebramos la navidad. Si es usted ateo o agnóstico celebrara esta fiesta por tradición, si es cristiano conmemorará el nacimiento de Cristo. De uno u otro modo hoy dedicara ustedes este día a estar con la familia y a ser feliz. Aspecto, este último, que no me gusta de la navidad. No es que no me guste la felicidad, no me gusta la obligación de fingir que somos felices. Y más esta navidad. Sé que muchas familias de felicidad nada. Hay mucha gente que ha perdido su vivienda, y que pasará la navidad Dios sabe donde. Otras muchas familias tienen un techo, pero desde luego poco alegría se servirá hoy en su mesa. Será una noche de algún modesto dispendio en viandas con sabor a remordimiento por su carácter de lujo indebido. Será una cena de incertidumbre y de miedo al futuro. De pensar en como pasar la próxima navidad, el próximo mes, o en como conseguir algo tan inocente como un juguete para los hijos. Y lo malo no es sólo la incertidumbre sino también la impotencia ante las circunstancias. El sentirnos victimas de un modelos económico y político que nos sobrepasa y que en lugar de ayudarnos a vivir mejor nos fastidia la vida.

Bien ya que estamos en navidad reflexionemos sobre las circunstancias, sobre esos modelos político económicos que nos sobrepasan Las circunstancias modelan la vida de todos, incluso ya que estamos en Navidad, la de Jesús de Nazaret. Veamos esto un poco por encima.

Según el evangelio Jesús nace en Belén. Y esto señores se debe a una circunstancia de origen político. Según el evangelio la familia de Jesús vivía en Nazaret, en cambio se ven obligados a viajar a Belem. ¿por qué? Pues que al Emperador Augusto se le antoja hacer un censo y para eso manda a cada cual al pueblo de origen de su familia. El caso es que allí se van José y María. Y según nos narra el evangelio esto nos lleva a otra circunstancia, en este caso económica. La posada estaba llena y encontrar un alojamiento debía ser demasiado caro, y ahí les toca, con un embarazo de nueve meses meterse en un establo, el equivalente actual a meterse debajo de un puente.

Si atendemos a la llamada matanza de los inocentes, pues otra circunstancia política. A Herodes le dicen que va a nacer un rey, no le hace gracia lo de tener competencia y decide sacar la espada a pasear; la familia con el niño a cuestas a Egipto.

En fin lo que quiero decir con esta retahíla de hechos evangélicos, es que hasta Jesús estuvo en buena medida sujeto a una serie de circunstancias económicas y políticas adversas, y a un así se tomo la vida con filosofía. Predico la ayuda a los demás, el amor a los demás por encima de las preocupaciones materiales. Tal y como están las cosas, esa forma de ver la vida de Dios o de un filosofo, o de cómo cada uno de ustedes quiera ver la figura de Jesús puede ser una buena forma de ver la vida.  Quizá estemos todos atados a unas circunstancias que nos superan, pero al menos tenemos la oportunidad de ayudarnos unos a otros. Y así, a lo mejor, algo comienza a cambiar en el mundo.

Feliz Navidad.

viernes, noviembre 09, 2012

El capitalismo mata


Estimados lectores, perdón por el retraso, pero está siendo una época ligeramente complicada.  Estaba pensado sobre qué escribir y en mi mente barajaba dos temas; o el crecimiento de la economía alemana y las declaraciones de Wolfgang Schauble o las elecciones presidenciales en USA. Sencillamente quería rendir un pequeño homenaje de agradecimiento a Alemania y USA, los dos países, aparte de España, en los que tengo más lectores. Una pequeña forma de agradecer su confianza.

Pero ha sucedido un hecho que me ha incitado a cambiar el argumento y que justifica el sensacionalista título de este artículo. El hecho es muy simple; una mujer se ha suicidado. Hasta aquí todo normal, aunque no se diga muy alto, el suicidio fue el año pasado la principal causa de muerte violenta en España, por delante de los accidentes de trafico. Ya ven, si viven en España tienen más posibilidades de suicidarse que de ser asesinados. Un motivo de tranquilidad, supongo. ¿Y por qué se suicido esa mujer? Porque alguien llamó a su puerta, alguien que tenía ordenes de desahuciarla de su casa. Habrá quien diga que no hay que ser alarmista, que se trataría de una persona desequilibrada.

Pero el caso es que el pasado 28 de octubre un hombre se tiró por un balcón en Valencia y otro se ahorcó en Granada, sólo unos días después de que un joven se quitase la vida en Canarias.

La situación económica está llevando a mucha gente a la más autentica desesperación, una desesperación y un sufrimiento que puede más que sus ganas de vivir, más que las ganas de disfrutar de un amanecer, de la sonrisa de un nieto o de la caricia de su pareja.

Pero no sólo se trata de la situación coyuntural. Se trata de un egoísmo estructural en nuestra sociedad. Egoísmo de unos bancos que insisten en ejecutar desahucios, que insisten en coleccionar pisos que no valen nada y que sólo le traerán perdidas (que soportamos todos con nuestros impuesto). En definitiva el ansia de poseer, el afán de vengar una deuda no cobrada y la inmisericordia ante la tragedia humana. Ello en lugar de renegociar un aplazamiento que permita salir adelante a la familia y cobrar su deuda al banco.

Pero no es el único caso. Entre 2008 y 2009 treinta y seis trabajadores de la compañía France Telecom intentaron suicidarse. Veintitrés tuvieron éxito. El motivo las condiciones de stress laboral en una empresa que en el periodo comprendido entre 2006 y 2008 despidió a 22.000 empleados. Al parecer la compañía pasaba por malos momento y en 2008 “solamente” obtuvo beneficios por valor de 4.100.000.000 €.

Otro caso reciente es el de los suicidios en Foxconn que registró doce suicidios en menos de seis meses. Aclarar que Foxconn es un compañía china que fabrica productos de alta tecnología para varias marcas occidentales, siendo Apple su principal cliente. Parece mentira que una compañía con el poder y los beneficios de Apple traslade su producción a empresas que no valoran lo más mínimo a sus trabajadores, mientras en cambio vende la imagen de ser el futuro y la innovación del planeta. Poco le costaría exigir determinadas condiciones laborales a sus proveedores a una empresa que todo el mundo quiere como cliente. Eso sí, Steve Jobs, es lo mejor que le ha pasado a este planeta desde Walt Disney. (les dejo un enlace muy interesante sobre como opera Foxcnn  http://www.datos-bo.com/Tecnologia/Companias/La-incursion-de-Apple-en-China-Suicidios-y-refugio-del-empleo)

Pero quizá el caso más sangrante sea el de los suicidios en la India, entre 1993 y 200,3 según el gobierno indio, 100.000 campesinos se suicidaron y 16.000 más lo hicieron entre 2003 y 2006. Un total de  116.000 suicidios en una cultura inmensamente amante de la vida, una cifra que se acerca a los 140.000 de la bomba nuclear de Hiroshima. Una situación insostenible que hizo que incluso el Príncipe Carlos de Inglaterra denunciara esta situación. Situación que según muchos se debe a las practicas de la empresa estadounidense Monsanto, unos de los mayores productores se semillas modificadas genéticamente del mundo, y sus presiones sobre los campesinos hindúes. (les dejo un enlace a un documental que toda persona debería de ver http://www.youtube.com/watch?v=zsdLhRFb0hw  )

Así pues lo dije en el título y lo repito, la economía mata, o mejor dicho el capitalismo salvaje y el egoísmo de unos pocos, no sólo matan, sino que además perjudican seriamente la salud de los que estas a su alrededor.

martes, octubre 09, 2012

RATAS!!!


Hoy he visto una rata. No una rata de laboratorio, ni una rata de esas que venden como mascota. He visto una rata callejera, sucia, marrón, quizá fea. Iba corriendo por delante de la puerta de un colegio y se ha refugiado debajo de un coche aparcado. La he mirado, he visto como, curiosa se asomaba desde la seguridad de su escondrijo a un mundo grande y ajetreado. Divertido, me he acercado a mirarla más de cerca y asustada se refugiado más aun, huyendo debajo del automóvil. Debo reconocer que no es la primera que veo en los últimos meses, alguna con francos problemas de obesidad. No es que lleguen a ser una plaga, menos en el centro de una ciudad grande y más o menos limpia (cada vez menos). Al parecer este aumento en la presencia de nuestros vecinos roedores tiene su explicación, o eso leí en un periódico gratuito hace poco. Y la explicación es sencilla, con la crisis quedan vacías muchas fabricas en los polígonos industriales, y son el criadero perfecto para ratas y cucarachas. Desde ahí no les debe ser muy difícil colonizar el centro de la ciudad, una alcantarilla es como una autopista para estos animalitos. Y es que en la ciudad también abundan los espacios vacíos, tiendas cerradas, casas desabitadas y por que no decirlo una progresiva falta de mantenimiento en lo que limpieza viaria se refiere. Y créanme, por lo menos en mi barrio lo de las cucarachas ya empieza a ser algo problemático....

El caso es que como aficionado a la historia no he podido dejar de acordarme de un particular momento histórico; la edad media. Durante la edad media la rata era la compañera inseparable de nuestros “abuelos” Tanto es así que fue el responsable de “evitar problemas de superpoblación” Me explico, este animalito propagó por toda Europa la Peste Negra, enfermedad que causo 25.000.000 millones de muertos concentradas su mayoría en un periodo de siete años. Es decir provocó la muerta a la tercera parte de la población europea. ¿Cómo fue posible tal propagación de la enfermedad en tan poco tiempo? Bueno atendamos a las causas sociales. La edad media era una época en la que unos pocos vivan en opulentos castillos y la gran parte de la población hacinada en ciudades pestilentes o aldeas míseras. La higiene era prácticamente inexistente en una sociedad en la que comer tres veces al día era privilegio de pocos. La medicina no estaba muy avanzada y tampoco había posibilidades de acceder a médicos o medicinas. Es decir, la peste avanzó en buena medida por la pobreza. Una pobreza que dejaba a una desnutrida población sujeta a las inclemencias del tiempo, mendigando comida y conviviendo con las ratas. Población que en su mayor parte no eran sino siervos usados al antojo de sus señores, a cambio de un mísero trozo de pan negro. Era una sociedad gobernada por unos pocos que poseian casi todo.

No me gusta caer en la demagogia, pero hoy estoy pesimista y me viene a la cabeza la analogía. Vuelve a haber ratas, la riqueza cada vez está más concentrada en menos manos, cada vez es más difícil conseguir cita en un medico y los medicamentos se encarecen. Cada vez hay más gente que no dispone de una vivienda digna y los poblados chabolistas y los edificios ocupados se multiplican y crecen. La pobreza va aumentando al mismo ritmo que aumentan las ratas. Estas dependen de aquella. Y viendo como está el mundo diría que cada vez estamos más cerca de que unos pocos privilegiados en sus urbanizaciones de lujo y sus yates dominen el mundo y sometan a la población a sus intereses bajo la mascarada de una democracia cada más vacía de su sentido profundo.

Como digo no quiero caer en demagogias, no quiero sugerir que caminemos hacia una nueva Edad Media. Pero me viene otra idea a la cabeza, la de recapitular la historia a grandes rasgos. Unos pocos gobernaban pensando sólo en sí (Edad Media), ante esto surge un Rey salvador que imparte justicia (Monarquía autoritaria) o que por lo menos así es percibido por el pueblo (si conoce la literatura española del Siglo de Oro ya sabe a que me refiero) Luego viene una monarquía absoluta que se vuelve despótica. Frente a ese despotismo surge una cosa que se llama democracia liberal donde gobiernan nos pocos. Se amplia a una democracia más amplia, y hoy de nuevo parece reducirse en la practica. Es como si el poder tendiese a pasar poco a poco del uno a unos poco a muchos y de nuevo a unos pocos. Una especie de moderna anaciclosis de la que advertían Polibio y Aristóteles. Si sigue está tendencia lo próximo, de aquí a unos años quizá sea una dictadura. De seguir a si las cosas, puede que hoy no tengamos mucho pan, pero quizá mañana no tengamos ni pan ni esa libertad formal (que no siempre real) de la que disfrutamos hoy. La historia parece tener sus inercias, lo bueno es que la historia la escribimos los hombre. Quizá debamos dar marcha atrás y reforzar una democracia no sólo teórica sino también practica, no solo formal sino también material y económica.

jueves, agosto 23, 2012

La economia de la solidaridad


Hoy venía de trabajar y he visto un anuncio en una parada de autobús. Era una campaña de una ONG en la que aparecía una bala y una cápsula y preguntaba ¿tú de que lado estás? El anuncio me ha llamado la atención, en primer lugar por plantear esa dicotomía bala (malo) pastilla (bueno). Parece una dicotomía muy lógica aunque no lo es tanto. Sin la disuasión potencial de las balas de fuerzas de la ONU u otros organismo hay partes en las que esas ONG tan bien intencionadas no sobrevivirían ni dos días. No obstante la campaña me parece buena, lo suficiente como para captar mi atención y hacerme reflexionar sobre la misma. Y es que las campañas de las ONG han cambiado mucho. No nos engañemos las ONG hacen publicidad como cualquier empresa. La empresa pretender vendernos un producto y la ONG nos vende otras cosas, tranquilidad de conciencia, ideales, etc. El caso es que ambas quieren lo mismo de nosotros; nuestro dinero. La empresa para obtener beneficios y la ONG para conseguir recursos con los que cambiar el mundo según su visión. Y para ello las ONG antes hacían unas campañas de marketing muy agresivas.  Sí, ya saben, esas en las que tras un casting encontraban al negrito que daba más pena del poblado, le sentaban en el suelo, esperaban que se cubriera de moscas y fotógrafo profesional hacia una lastimera foto en blanco y negro. No quiero decir que engañaran a nadie, ese niño existía, como existían las moscas que le cubrían. Sencillamente nos mostraban una parte de la realidad, la parte que más fondos daba y la parte que precisamente querían cambiar. Pero las campañas han cambiado. Antes buscaban la lastima, ¿a quien no iba a darle lastima en niño a punto de morir de hambre? Pero ya no buscan la lastima, en primer lugar por que uno se acaba acostumbrando a los estímulos, el negrito cada vez daba más pena, otro motivo es que la gente se desanima, venga a dar donativos y los negritos siguen igual de mal... ¿si no hay solución para que molestarse en dar dinero? Y el motivo principal, que la lastima se pasa, es un sentimiento puntual, te da pena y das dinero te olvidas de la pena y no vuelves a dar dinero. Hoy ya no se busca la lastima de muchos se busca la solidaridad de unos cuantos. Hoy se busca gente comprometida con una causa, lo suficiente como para hacer una pequeña donación mensual. Quizá no dé mucho dinero, pero es un dinero estable que llega todos los meses. Y eso es lo que necesitan las ONG, ingresos fijos con los que sostener sus gastos. Y hoy más que nunca. No hace falta ser un lince para darse cuenta que el sector no pasa por su mejor momento. Con solo dar un paseo por Madrid uno se puede encontrar con personal (contratado y a comisión, no nos engañemos no está la cosa como para trabajar gratis) convenciéndote que te hagas socio de su ONG. Anteayer sin ir más lejos en una acera me intento convencer una ONG, y al cruzar la calle otra diferente. Y la verdad es que la situación es preocupante. Muchas de estas ONG son enormes y al parecer necesitan fondos. ¿qué será de las pequeñas que no pueden permitirse la inversión que requiere una campaña de captación de fondos? Y no solo eso. Hoy en día el mundo funciona en buena medida gracias a las ONG. En España sin ir más lejos si desapareciesen Caritas y la Cruz Roja, ¿cuánta gente no tendría un bocado de pan que llevarse a la boca? No solo eso, las ONG emplean a mucha gente. Gran parte de su actividad la hacen voluntarios, pero siempre es necesario personal contratado, personal técnico cualificado que permanezca en la organización, y a día de hoy la cantidad de gente que trabaja en ONG es muy grande. Como es grande la cantidad de recursos que consumen. Seamos sinceros, hoy en día las ONG, son un sector económico muy importante en la economía de esté país. Un sector que pasa por dificultades. Hay más donantes pero de muy pequeñas cuantías, las grandes empresas han reducido sus colaboraciones y el estado ha reducido e incluso eliminado determinadas subvenciones. El sector de las ONG pasa por malos momentos, la necesaria austeridad no es amiga de la imprescindible solidaridad. Y lo peor no es eso, si el sector cae, no solo ira un montón de gente al paro, sino que no habrá quien palie las necesidad de los que ya lo pasan mal. Quizá haya sectores cuya caída fuese peor para la economía, pero ninguno al caer causaría tal catástrofe social.

Y esto nos demuestra una cosa, que ser solidario, también beneficia al que da y no solo al que recibe.

miércoles, julio 11, 2012

¡Caray con el IVA!


Bueno ya tocaba un nuevo post (suelo escribir uno cada 7-10 días) y la noticia del día en España es el subidón del IVA o impuesto de valor añadido. Para los que no lo conozcan diré que es un impuesto que se aplica en determinados países (en la UE, en todos) y que grava el consumo. Y hoy el gobierno de España ha anunciado que el tipo general subirá del 18% al 21% (hasta hace dos años era el 16%).

Explicaré brevemente un poco el tema impuestos. Sin entrar en muchos detalles sobre los sistemas impositivos, que sería un tema arduo y técnicamente muy complejo, diremos que hay dos tipos de impuestos; los impuestos sobre la renta o directos y los impuestos sobre el consumo o indirectos.

Los impuestos sobre la renta gravan la obtención de renta (dinero). Son algo así como el diezmo medieval. En aquel entonces pagabas un diez por ciento de lo que ganaras al año. A día de hoy son dos los grandes impuesto directos en España. El IRPF y el Impuesto de Sociedades. El IRPF probablemente sea el más conocido, es la típica retención de la nómina que transforma tu relativamente decente sueldo bruto en un irrisorio sueldo neto. Este impuesto cobra a las personas por el dinero que ganan, tanto por su trabajo, como por su capital (intereses de cuentas corrientes, acciones, letras de tesoro, alquileres etc) En teoría es un impuesto progresivo. Es decir el que más dinero gana mayor porcentaje paga. El objetivo de esta progresividad es una distribución más justa de la riqueza. El que más cobra pagará más y soportara parte del gasto del Estado que corresponde al que cobra menos. Pondré un ejemplo. Si Menganito cobra 1.000 € /mes y paga 100 de IRPF (10%) le estoy dejando un poco fastidiado. Si a Zutanito que cobra 10.000 le aplico un 10% pagaría 1.000 y le quedan 9.000 para pasar el mes. Sigue forrado.
Por ello la idea del IRPF sería que Menganito pagara por Ej. un 5% con lo que quedarían 950 € y Zutanito pagaría un 15% de forma que le quedarían 8.500 € que no está nada mal.
El IRPF en España es cada vez menos progresivo, los gobiernos (no se salvan ni PSOE ni PP) han reducido progresivamente el porcentaje que pagan los más ricos. Además se paga mayor porcentaje por el dinero que viene del trabajo que por el que se gana con el capital. Y como ustedes imaginaran un banquero saca  más como dueño del banco que del sueldo que cobra por ser el director del mismo.

El otro impuesto progresivo es el impuesto de Sociedades, que grava los beneficios de las empresas. En la practica con deducciones y triquiñuelas contables se puede pagar bastante poco. En teoría las grandes empresas para un porcentaje mayor que las pequeñas. El ejemplo, bien sirve el anterior, cambie a Menganito por la panadería de su barrio y a Zutanito por la empresa que le cobra la luz todos los meses.

Bien, ¿qué son los impuestos indirectos o al consumo? Pues son impuesto que gravan el consumo, es decir, comprar algo. La idea es simple si tienes dinero para gastar tienes dinero para pagar impuestos. Lo más parecido en nuestra historia serían las alcabalas.
Impuestos indirectos hay varios que se agrupan en IVA e impuestos especiales (tabaco, alcohol, gasolinas etc). El IVA no es progresivo todo el mundo paga el mismo porcentaje sea un 21%, un 10% o un 4%. (cabe señalar que las islas canarias pagan un impuesto similar de menor cuantía) Sus defensores argumentan que es un impuesto muy justo pues el más rico compra más cosas y acaba pagando más. Bueno según qué. Por muy rico que sea no me voy a comprar 500 barras de pan. Tal y como está configurado en España el IVA no es un impuesto que grave el lujo. Antes existía un impuesto de lujo; ¿quieres un Renault? 18% ¿quieres un Ferrari? 30%. Pero hoy ese impueso ya no existe. El IVA es un impuesto de los que llamaríamos injustos. El pobre paga por lo esencial lo mismo que el rico, y a éste le queda dinero para multitud de caprichos.

Pero quiero abordar dos aspectos brevemente. ¿cómo al pagar menos el pobre y más el rico se distribuye la renta? Bien a un primer vistazo la cosa está clara: tiende a igualar el dinero que tienen ambos. Pero no sólo eso. Imaginemos que dos familias, una modesta y otra adinerada pagan todos sus impuestos religiosamente (cosa rara en este país) Digamos que la familia humilde paga 500 € y la adinerada 800 €. Si el Estado proporciona servicios públicos gratuitos por valor de 600 € queda clara la redistribución de la riqueza. No sólo el rico ha pagado más sino que el pobre accede a servicios por debajo de su coste. Este es uno de los objetivos de la política macroeconómica de cualquier estado desarrollado, o lo era hasta hace no mucho, y éste modelo es el que nos ha permitido a españoles y europeos en general tener una sanidad pública para todos, educación para nuestros hijos y pensiones para nuestros mayores. Justo todo eso que por ejemplo la gran potencia estadounidense no tenía, ni tiene, y que ahora Obama quiere ir alcanzando.

El otro aspecto que quiero aclarar es la penalización del consumo. Hace poco oí a un amigo mío que se dice muy de izquierdas defender la subida del IVA (“impuesto injusto”) frente al IRPF (“impuesto justo”) por considerar que el segundo penaliza el consumo. Pues sí, pero no. Toda subida de impuesto perjudica el consumo (el privado, en cambio favorece el público véase el post http://conelrabomatomoscas.blogspot.com.es/2012/05/crecimiento-economico-gasto-publico-si.html) ya que supone una reducción del poder adquisitivo. Pero hay una cosa muy curiosa y es la psicología humana. Cuando te suben el IRPF tú sueldo liquido baja y se produce una sensación de pobreza, lo que hace que compres mucho menos. Al subirte el IVA suben los precios y todo es más caro, con lo que a medio plazo también compraras menos, pero en corto plazo no tienes esa sensación de pobreza, te quejaras del precio de la cerveza pero seguirás yendo al bar. Pero como digo, a medio plazo, cuando te das cuenta que no llegas a fin de mes el consumo se reduce igual.

Por ello llamó a los señores de Europa y sus títeres españoles que no se dejen llevar por un cortoplacismo ramplón. Subir IVA y reducir el IRPF a largo plazo como proponían hace unos días en Europa es renunciar al modelo económico más perfecto que ha existido jamás; el modelo europeo del bienestar en sus distintas variantes. Un modelo que ha sido el único de la historia capaz de proporcionar educación, sanidad, paro, jubilación etc. Todo ello además sin necesidad de esclavizar o colonizar al vecino. Sencillamente basándose en la solidaridad entre las personas, de forma que si todos somos ciudadanos de un mismo estado el ciudadano que más tiene hace un pequeño esfuerzo para que todos tengamos unos niveles de vida dignos. Pensando en el interés de todos y no sólo en el propio. A eso se le llama patrotismo.

domingo, julio 01, 2012

Lo que la abundacia se llevó, sonidos de afilador.


El otro día me pasó una cosa curiosa. Estaba hablando con una persona extranjera  y me puse a rememorar el pasado explicándole cosas de España. Y me di cuenta de lo que ha cambiado este país; de repente el pasado reciente de España me hizo sentir por un lado una orgullosa añoranza de lo que éramos y por otro una sensación de estar relatando, una realidad más propia de un país del tercer mundo, que un país Europeo de hace menos de una década.

Me acorde de alguna escena típica de mi niñez y adolescencia, cosas que en España pasaban aun, quizá ya de manera residual, hace apenas diez años. Uno de los primeros recuerdos que me vino a la mente fue el un domingo cualquiera de primavera a eso de las once o las doce. Oír música de pasodoble y asomarme al balcón. Y allí estaba todo el barrio asomado, viendo un espectáculo familiar y querido. Un familia de gitanos, en la que mientras un chico joven toca el teclado, el padre, de riguroso negro y sombrero bien calado hace bailar en un taburete a una simpática cabra. Mientras, la madre, recoge las monedas que los vecinos le lanzan desde los balcones. Hace tiempo ya que los gitanos de la cabra no pasan por el barrio. Pero si bien, quizá la más pintoresca, no fue la única escena que me vino a la memoria.
Recordé otro sonido entrañable, un sonido mágico, como música de hadas del bosque; la flauta del afilador. Ese hombre ya entrado en años, que tocaba su flautilla de madera con tanta gracia, intercalando entre escala y escala gritos de ¡Afilador! Ese hombre trabajador e ingenioso, ese hombre que llevaba caminando, para no gastar combustible, el ciclomotor a cuya rueda trasera había acoplado una correa que hacía girar la piedra de afilar.
Otra cantinela típica era la de la furgoneta del tapicero “el tapicero, ha llegado el tapicero hasta su propio domicilio, tapizamos sillas, sillones, mecedoras, descalzadoras y toda clase de muebles”
De ámbito quizá más rural era el celebre y odiado colchonero (odiado por su manía de aparecer por el pueblo un sábado las nueve y media de la mañana) “El colchonero cambiamos su viejo colchón de lana por uno nuevo, venta directa de fabrica, Flex, Normabloc, Pikolín” En realidad no te cambiaba el colchón de lana por uno nuevo, pero lo aceptaba como parte del pago.
Y por último el veraniego melonero. Esa furgoneta blanca, que circulaba con la puerta trasera abierta, parándose cada veinte metros. “Melones, melones a cala y a prueba” Solía vender también sandias y si la mercancía era de calidad, efectivamente era a cala y a prueba. Es decir te daba a probar de un melón que tenia empezado y que era el más maduro. Con ellos solían engañar a las señoras vendiéndolas el más verde. Esto hacia que como había varios meloneros, las señoras evitaran al que les había vendido uno muy verde alguna vez. No obstante recuerdo que como el melón era un manjar, asequible pero manjar, su compra, “era cosa de hombres” y los señores del barrio intentaban adivinar el grado de madurez golpeando la fruta y oliendo el culo del melón. Igualito que ahora, que te tienes que poner guantes desechables para tocar una sandia.

¿Y a cuento de que les rememoró tan cercano pasado? ¿Me he convertido en el abuelo Cebolleta? Bueno, en parte, pero el motivo es que obviamente estos recuerdos hicieron surgir en mí una serie de preguntas. La primera es obligada, ¿dónde está esta gente? ¿muertos todos? No lo creo. A lo mejor la respuesta viene por la segunda pregunta, ¿por qué contar algo que era absolutamente normal me dio la sensación de ser algo tercermundista y subdesarrollado? Mucho hemos cambiado en los últimos años. España creció económicamente y al que más o al que menos le cayó alguna migaja del pastel. Y los españoles cambiamos, como si de repente nos creyésemos ricos. La gente ya no tenía un negocio o una tienda en el barrio, ahora se decía empresaria. Pasamos de ahorrar como hormigas, fruto de una sensación de carestía histórica, a invertir y gastar. Si el españolito de antes aspiraba a tener cuatro “perras” a plazo fijo, de repente nos dio por comprar acciones. Después de las acciones vino la vivienda, hubo gente que pidió prestamos e hipotecas, después de pagar con esfuerzo su casa, para comprar un segundo piso o una plaza de garaje (cada uno según podía) con la única intención de especular. Sí, ya no soñábamos como bobos con un apartamento en tercera línea de playa en Gandia o un chalet en la sierra para el fin de semana. Ahora especulábamos en vivienda. Recuerdo cuando la gente que no tenia casa en el pueblo envidiaba a los que sí la tenían y podían veranear casi gratis. Ahora eso de las vacaciones en el pueblo era un atraso, había que especular, ganar dinero e irse de vacaciones lo más lejos posible. Si no había dinero para vacaciones llamabas a unos señores que salían por la tele ( y es España si algo salé por la tele es bueno y de fiar) que te daban 3.000 € sin preguntar mucho, como los españoles de a pie tampoco preguntábamos (porque éramos consciente de que no íbamos a entender la respuesta) al final devolvíamos 5.000. En definitiva los españoles nos pensamos que esto era jauja. Dejamos de ser albañiles que hacían chapuzas por su cuenta para ser empresarios de la construcción, con un chalet adosado hipotecado y un BMW, más gordo que el del vecino para no parecer tonto, pagado con un crédito personal.

Y ahora después de que el espejismo de la abundancia desapareciese, seguimos con la idea de que tener un negocio es de tontos, hay que ser empresario. La crisis nos ha quitado muchas cosas, pero la abundancia nos quito algo más grave. La humildad y las ganas para trabajar duro, muy duro. Ahora nos avergonzamos de ese afilador, o de ese melonero, de esos trabajadores honrados, humildes y abnegados, que con la única ambición de sacar adelante a su familia, con dignidad y sin lujos, levantaron este país. Si algo nos ha perdido históricamente a los españoles ha sido el orgullo. En tiempos pretéritos, todos soñaban con ser nobles, o al menos “cristiano viejo”. Mucho tiempo después, cuando se nos dio la oportunidad de estudiar, todos quisimos un hijo abogado y mirábamos con desprecio al hijo del vecino, que debía no ser lo bastante listo porque no había ido a la universidad, sino que había hecho formación profesional. Y ahora si no tienes un BMW pues debes ser bobo o dedicarte a vender melones de puerta en puerta. Ese es el gran defecto de nuestro país que no solo soñamos con ser cosas que no somos, sino que nos creemos nuestros sueños y nos negamos a despertar de ellos.

No digo yo, que no tengamos derecho a aspirar a una vida mejor, a progresar, pero sobre las bases de la humildad y el esfuerzo. Sobre la base de valorar el trabajo, trabajo como el de esos humildes trabajadores ambulantes que salía a buscar el pan a la calle cada día, que llevaban la moto andando para ahorrar, sin tener ni idea de que era un coste fijo o uno variable. Sobre el ejemplo de ese tendero, que no empresario, que se tiraba hasta las tantas de la noche haciendo números, con la honradez y el honor de no dejar nunca nada a deber. Aspirar a mejorar con trabajo esfuerzo, honradez y dedicación, lejos fatuos destellos de opulencia. Pobres al principio, sí, pero honrados. Pues como bien dicen los mayores, nadie da duros a peseta y en ningún sitio se atan los perros con longaniza y se les apedrea con jamón.

lunes, mayo 21, 2012

Crecimiento economico ¿gasto público sí o gasto público no?


El otro día hoy al Sr. Rajoy y a la Sra Merkel afirmar tajantemente que sin reducción del déficit no hay crecimiento. Probablemente muchos empezaran por llevarse las manos a la cabeza y defender el gasto público como fuente de crecimiento. Y a partir de aquí empieza una guerra dialéctica en la cual cada bando piensa que lo que afirma el otro son despropósitos. Y la verdad es que desde un punto de vista teórico o científico la discusión no puede ser más interesante, interés que aumenta dadas las circunstancias.

Como no soy economista no tengo la solución a tal debate, pero intentare resumirlo a fin de aclarar un poco el mismo para esa, gente que como yo a veces se puede sentir apabullada ante tanta jerga económica tan de moda últimamente.

Había una vez, allá sobre 1929 una crisis muy gorda. Tras un fuerte periodo de especulación en el que todo parecía que de color de rosa (los felices años 20) la burbuja pinchó, y trajo consigo una fuerte crisis bancaria. La reducción del crédito y el fuerte endeudamiento en activos que habían perdido su valor hizo que el consumo se desplomase. (me suena de algo...) El caso es que como la economía privada estaba muerta el presidente Roosevelt en la practica y el Sr. Keynes en la teoría llegaron a la idea de que había que aumentar el consumo. Para ello Roosevelt se apoyo en dos patas. La primera fomentando el consumo privado para ello devaluó el dólar a fin aumentar las exportaciones. Además fomentó mediante ayudas publicas y mediante la reducción de las jornadas laborales un decrecimiento en la producción. Si había menos de todo los precios subieran y la inversión volviera ser rentable. Por otro lado se aumentaron los salarios y se aseguraron subsidios a fin de aumentar el poder adquisitivo de la población y permitirles que pudieran volver a consumir. Por otro lado se llevaron importante obras publicas, con esto no solo se contrataba a parados, que al tener un salario consumían, sino que mejoraban la capacidad productiva del país haciéndole más competitivo. Vemos por tanto que la salida a la crisis paso por un aumento del gasto público. El éxito de estas teorías encumbraron la idea del gasto público como salida a la crisis. Y de paso dotaron a la socialdemocracia de una teoría económica que le permitía defender la idea de un estado del bienestar. Permitía conciliar la economía liberal con los derechos obreros creando un vía alternativa e intermedia entre capitalismo puro y la economía del llamado socialismo real (comunismo para entendernos)

Pero si la solución es tan sencilla y maravillosa ¿por qué no se aplica? Bueno por un lado la teoría keynesiana perdió parte de su prestigio con la crisis del petróleo. En este caso la crisis no se debió a una caída de la demanda sino de la oferta, al subir los precios de la materia prima. En este caso aumentar el consumo no sirvió de nada, fue necesario reducir costes. Es decir la teoría perdió parte de su prestigio y de paso dejo tocada a la izquierda socialista. Pero lo cierto es que la teoría keynesiana si se ha aplicado, pero mal. El gobierno de Zapatero intentó asegurar cierto poder adquisitivo con las famosas ayudas de los 400 €. Cantidad insuficiente para aumentar o mantener el consumo. Por otro lado llevo a cabo un política de gasto y obras públicas mediante el famoso plan E. Pero lo improvisado del plan, subvenciones a ayuntamiento que debían gastarse en el año en algún proyecto extraordinario no contemplado en los presupuestos hizo que buena parte del dinero acabase utilizado en cambiar aceras o renovar mobiliario en lugar de inversiones productivas. Con lo cual lo que debía ser una inversión pública acabo siendo un público despilfarro. Casi diría que la medida de gasto más racional que llevo fue la inversión en regalarnos una bombilla a cada uno. Aumenta el gasto y reduce el consumo eléctrico, lo malo es que estaban fabricadas en China, y se trababa de aumentar la demanda de nuestra fabricas.
Pero independientemente de los errores en la aplicación de la teoría keynesiana, ¿por que no se sigue aplicando y se defiende frenar el gasto público? Pues por miedo a una cosa llamada efecto expulsión o “crowding out”. Y esta cosas rara ¿qué es? Simplificando mucho es un efecto por el que el aumento del gasto público reduce el gasto privado. Más o menos funciona así; el estado decide gastar dinero para estimular la economía, como no tiene liquidez decide emitir deuda, al emitir mucha deuda suben los tipos de interés de la misma hasta que es atractiva, en una situación de crisis muchos inversores dejan de invertir en el sector privado (depósitos bancarios, ampliaciones de capital en bolsa o simplemente montar negocios) para invertir en deuda pública, la cual no se solo se vuelve enormemente rentable sino que además es segura. Consecuencia  baja la inversión privada y la económica encoge ¿Ejemplo de crowding out? Muy fácil el BCE esta prestando dinerales a la banca privada para estimular el crédito privado, en cambio la banca prefiere invertir en deuda pública que es más segura y rentable. Por tanto aquí no encontramos en un juego de equilibrios, en una parte el aumento del gasto público hace subir el balancín económico, en el otro el interés de la deuda lo hace bajar. la pregunta es ¿qué pesa más en cada momento? Pero mi avispado lector se ha dado cuenta sin duda de una cosa. He descrito el efecto expulsión como una consecuencia de la deuda emitida por un aumento del gasto y ahora no aumentamos el gasto sino que lo disminuimos, en cambio el interés de nuestra deuda no para de subir. En efecto, esto significa una cosa; estamos jodidos. O nos están jodiendo, que no es lo mismo. Al fin y al cabo una pincelada de optimismo; en 2010 nuestra deuda es de cerca del 60%, (lo máximo que recomienda la UE)  mientras que la de Alemania o Francia de casi un 85% o la de Italia de 120%. No estamos tan bien como por ejemplo Bulgaria (16%) pero estamos mejor que nuestros vecinos ricos.

Entonces; tenemos que gastar para que crezca la economía, pero no podemos gastar por que nos endeudamos. ¿qué hacemos? Pues la cuadratura del circulo gastar más sin endeudarnos. ¿cómo? Con recursos propios, es decir; aumentando los impuestos. Es impopular y a corto plazo puede ser malo, pero a medio plazo gracias a una cosa llamada “efecto multiplicador de PIB” (de esto alo mejor hablo otro día que en este artículo no me cabe) la economía crece al aumentar el gasto vía impuestos. ¿Y que impuestos? Pues en primer lugar a las rentas altas ya que penaliza menos el consumo y por otro lado penalizando el capital que no genere un aumento de la producción. Y hasta aquí la reflexión económica del día. Y si ha llegado hasta aquí leyendo, gracias por su paciencia.

lunes, diciembre 19, 2011

La crisis explicada desde la (ciencia) politica: Una historia de fantasmas

Un fantasma recorre el mundo el fantasma de la crisis. Supongo que habrá quien se de cuenta que estoy plagiando el inicio del Manifiesto Comunista, cuando Carlos comienza su libro con la frase “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.

Voy a empezar este cuento de fantasmas con el segundo, que fue el primero. El fantasma del comunismo. Allá por el siglo diecinueve unos señores en Reino Unido se inventaron una cosa que vino a llamarse liberalismo. En un primer lugar el liberalismo llego a la tierra, y lo que eran tierras comunales, de todos fueron vendidas a particulares para que sacaran mayor rentabilidad a la tierra. Y funciono, pero a cambio un montón de gente se quedo sin tener de que vivir. Y esa gente emigró, Emigro del campo a la ciudad, donde esos mismos liberales, ayudados por la revolución industrial empezaron a montar fabricas y fabricas. En ellas acabaron trabajando hombres, mujeres y niños (como hoy en mucho países) sin ningún derecho laboral (hoy cada vez tenemos menos) y con jornadas de diez o doce horas (jornadas de diez horas, seguro que alguno le suena trabajarla y cobrar solo ocho)

El caso es que los obreros empezaron a invocar fantasmas, fantasmitas más bien, socialismos utópicos, colectivistas reformadores sociales...etc. Y estos fantasmitas fueron asustando a los liberales y les iban arrancado concesiones sociales. En España algunas tan importantes como la “ley de la silla”. Pero llega la hora de las brujas y un gran y poderoso fantasma se manifiesta allá por 1917 en Rusia. Y a los liberales les entra el miedo, les entra el miedo a la revolución. Y comienzan a hacer concesiones a regañadientes. Pero el fantasma crece y aumenta su poder y a partir de 1945 no solo es capaz de apoyar una revolución en cualquier parte del mundo si no invadir buena parte del mismo. Y los liberales europeos se hacen caca. E inventan una cosa mágica llamada “Estado del Bienestar” este les permite seguir con sus negocios, dar ala población los derechos y libertades propias de una democracia y una protección social inédita hasta el momento. A pesar de los sufrimientos inenarrables de pueblo soviético, en Europa Occidental, con la URSS vivíamos mejor. Pero nuestro fantasma se desinfló, o lo cazaron los cazafantasmas o le exorcizaron o vaya usted a saber que le paso. El caso es que desapareció.

Y hubo unos años en que vivimos sin fantasmas. Por que aun había miedo en el ambiente. Pero ahora los descendientes de los liberales del siglo diecinueve han traído su fantasma. El fantasma de la crisis. Y ese fantasma hace que le tengamos miedo al paro, al hambre a estar desamparados. Y aprovechan nuestro miedo para desmontar ese estado del bienestar que montaron a regañadientes. Y nos dicen que el fantasma tiene sus propias reglas y que hay que obedecerlas. Pero es mentira.

Es mentira por que la economía es una actividad humana y por tanto corresponde al hombre decidir como organizarla. Y el liberalismo actual del fantasma es solo uno de los modelos posibles. El si optamos por organizar la economía de una manera o de otra es una decisión que se toma libremente y que afecta al conjunto de la sociedad; es decir es una decisión Política.

Y en política hay algo que lleva siendo verdad desde que el hombre es hombre. Quien impone sus decisiones es quien impone el miedo. La base de la política no es la coerción como se suele decir, es el miedo a la coerción. No hace falta que la policía de palos, basta con que amenace con darlos. Por tanto quien controla el miedo, quien dirige el fantasma, tiene el poder. Es hora ya de exorcizar a su fantasma y volver a convocar al fantasma de pueblo. Que el pueblo gobierne para sí. Porque como dijo un liberal (Abraham Lincoln) La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.