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miércoles, mayo 08, 2013

Principes Azules 1ª Parte




Las monarquías últimamente están de actualidad. En España por algún escándalo y en la prensa rosa internacional, y no tan rosa, por la coronación de Guillermo Alejandro de los Países Bajo. (al fin y al cabo es un cambio en la titularidad en la Jefatura del Estado de un país de la UE) Y como mi experiencia personal me demuestra que hay mucha gente que busca todavía príncipes y princesas azules con las que compartir su vida, le voy a dedicar un pequeño post a los príncipes. Eso sí los príncipes de los que vamos a tratar aquí puede que traten a sus esposas como reina, pero dudo que lo lleguen a ser nunca o casi nunca. Vamos a dar un pequeño repaso por las familias reales destronadas. Y como el tema es prolijo lo voy a hacer en dos "tomos".



Portugal

Eduardo Pio de Braganza (Duarte II)
Bien si son ustedes españoles probablemente sepan que Portugal y España compartieron reyes desde 1581 hasta 1640. El motivo de esta unión fue sencillo, D Sebastián Rey de Portugal muere en batalla sin descendientes. Ante tan trágico acontecimiento hereda el trono su tío-abuelo el Cardenal Enrique. No obstante la influencia ante el Vaticano de la Monarquía Española evita que obtenga la dispensa papal para abandonar los votos y dar un heredero. A su muerte sin descendencia hay varios candidatos al trono portugués con derecho más bien lejanos. Ante este vacío es Felipe II de España el que hace valer sus derechos mediante la invasión del país vecino y con apoyo de la nobleza portuguesa. Pero en 1640 y aprovechando la debilidad de la monarquía española Portugal consigue la independencia. Por aquel entonces Luisa Francisca de Guzmán, hija de los Duques de Medina Sidonia, descendiente lejana de los reyes de Portugal estaba casada con el Duque de Braganza y también aspirante al trono portugués. Al parecer la influencia de Luisa Francisca fue decisiva para promover la rebelión que entronizaría a su marido como Juan IV como Rey de Portugal. (Al parecer se trataba de un hombre tranquilo, religioso y amante de la música, se le atribuye la autoría del villancico Adeste fideles) Pero la monarquía portuguesa vería su fin en 1910. Por aquel entonces reinaba Manuel II, hombre joven y pacifico y no demasiado aficionado a la política. A pesar de que l movimiento republicano en Portugal era débil (apenas un 9% de los votos en las elecciones de 1908) un grupo de militares republicano se sublevó siendo incapaz el Rey de hacer frente a la sublevación y debiendo exiliarse a Inglaterra. Pero a día de hoy sigue habiendo un "príncipe" portugués o mejor dicho un Duque de Braganza  (el equivalente a nuestro Príncipe de Asturias) se trata de Eduardo Pio de Braganza el cual tiene tres hijos.



Francia

Juan Cristobal Bonaparte
Saber quien es el heredero al trono francés es casi como jugar al Cluedo, y es que la complicada historia de nuestros vecinos del norte, guillotinas incluidas no lo pone nada fácil. No obstante vamos a presentarles a los "príncipes azules" galos. Y es que hay nada menos que tres "Casas" que aspiran al trono. En primer lugar y con menor número de partidarios; los Bonaparte. En este caso en joven llamado Juan Cristóbal Bonaparte, emparentado con diversas familias reales europeas, soltero y al parecer "bien colocado," que diríamos en mi pueblo, en Morgan Stanley. En definitiva un buen partido.

Enrique de Orleans (Enrique VII)
El segundo pertenece a la Casa de Orleans, que subió al trono tras la expulsión del último Borbón que reino en dicho país, Carlos X.  La casa de Orleans siempre fue una de las más importantes de Francia si bien el reinado duró poco, pues las revueltas de 1848 se encargaron de instaurar la II Republica. El actual heredero es Enrique de Orleans, Conde de París. Como príncipe azul quizá esté un poco mayor a sus 80 años, a ello hemos de sumarle que al parecer se encuentran en importante apuros económicos, pues su padre no sólo le impidió trabajar por considerarlo indigno sino que además dilapido toda la fortuna familiar[1].


Luis Alfonso de Borbón (Luis XX)
Y el tercer candidato es, cómo no, perteneciente a la familia Borbón. Y aquí conocer el candidato real es bastante complicado. En principio el trono es reclamado por los descendiente directos de Carlos X, último rey Borbón de Francia. Pero la muerte sin descendencia de Enrique de Artois en 1833 hace que los derechos al trono recaigan en la línea Carlista de los Borbones españoles. No obstante la muerte del último descendiente directo Carlista Alfonso Carlos de Borbón provoca una gran división en Carlismo sobre el legitimo heredero y los partidarios de la Casa de Borbón aceptan como heredero a Alfonso XIII de España en septiembre de 1936, cuando ya estaba exiliado del trono español por la proclamación de la II Republica. En este caso Alfonso XIII tuvo tres hijos varones. El primero, Alfonso, nació enfermo de hemofilia y decidió abdicar para poder casarse con una plebeya. Murió sin descendencia. Así pues los derechos a los tronos español y francés recayeron en Jaime, el segundo hijo, no obstante Alfonso XIII le obligo a abdicar en su hermano Juan, pues consideraba que D. Jaime, sordo de nacimiento no podría ser Rey dada su minusvalia. Si bien más tarde Jaime intento retractarse de su renuncia. Su hijo, Alfonso tuvo posibilidades de acceder al trono de España pues su posición se vio reforzada al contraer matrimonio con la nieta de Franco. No obstante al parecer en la carta de renuncia, al parecer redactada por varios monárquicos españoles, D. Jaime únicamente habla del trono de España, no renunciando al trono francés. De ahí que su nieto Luis Alfonso de Borbón se considere el legitimo heredero de la corona francesa.



Brasil

¿Brasil? Pues sí en efecto puede usted encontrar a todo un príncipe azul a ritmo de samba. Con las Guerras Napoleónicas la familia real portuguesa de traslada a Brasil y toman el título de emperadores. Poco después con la vuelta de los Reyes a Portugal su hijo Pedro, que queda como regente en Brasil. Al retirársele el título de regente por su padre, Pedro en el llamado “grito de Ipiranga” proclama la independencia brasileña. No obstante llegara a ser Rey de Portugal durante un breve espacio de tiempo la dinastía se dividió quedando su hija Maria II como Reina de Portugal y su hijo Pedro II como Emperador de Brasil. Y a día de hoy aun quedan descendientes en concreto hay una disputa entre Luis de Orleáns-Braganza y Pedro Carlos de Orleáns-Braganza.


[1] http://www.elmundo.es/cronica/2002/351/1026113056.html
* Todas las imagenes citados son deWikipedia











lunes, enero 07, 2013

Como diria Gerard Depardieu ¡viva Rusia!


Debo decir que estoy no solamente sorprendido sino también indignado con el hecho de que el señor Gerard Depardieu sea ciudadano ruso. Lo que me indigna obviamente, no es que quiera ser ruso. Tampoco me indigna el hecho de que quiera pagar menos impuestos, me parece algo normal, y si bien creo que es una actitud profundamente insolidaria por su parte, tanto para el esto de conciudadanos, como hacía su país, también puedo entender que un gravamen del 75% como proponía el Presidente Sr Hollande es excesivo en un país, al fin y al cabo, capitalista.

Lo que indigna es la facilidad con la que el Sr. Depardieu consigue la nacionalidad. Seguro que un emigrante pobre no tiene la más mínima posibilidad, en cambio este señor elige pasaporte al mejor postor. Sí, estamos en un sistema en el que el dinero es más volátil que nunca. Con solamente pulsar una par de teclas en el ordenador uno puede mandar una fortuna a miles de kilómetros de distancia. Por supuesto a un paraíso fiscal donde no sólo no tributara prácticamente nada sino que además nadie se interesara por el origen del dinero. Se dinero blanco o negro, no somos racistas con el dinero.

Y esta facilidad hace que los estado compitan por mantener el dinero de los multimillonarios depositados en sus países. Hay una especie de guerra por bajar impuestos para millonarios y grandes empresas, el caso arquetípico el de la rescatada Irlanda, país que creció a velocidad de vértigo gracias a ser la puerta de entrada al mercado de la UE, en la que menos pagabas por entrara, y es que su impuesto de sociedades era el más bajo de toda la unión. Lastima que todo lo que suba, baje. España no se queda atrás. El escandaloso y repetido caso de las SICAV es de sobra conocido. Son una especie de fondos de capital cuyos beneficios tributan al 1%. ¿Quiere montarse una? Es muy sencillo sólo necesita a noventa y nueva personas más y juntar entre todas 2.400.000 €. O dicho de otro modo necesita usted 2.400.000 € y noventa y nueve pobres que añadan la firma y algo de calderilla.

En definitiva, en este mundo de capitalismo financiero globalizado vivimos una especie de constante puja por que las fortunas se queden en suelo patrio. Y en la puja vale todo, bajar impuestos, amnistías fiscales, ofrecer la nacionalidad rusa o en España el permiso de residencia si te compras una casa de clase media. Los estados se bajan los pantalones de forma descarada ante el capital.

Sé que no es algo fácil evitar la salida de capitales, como digo solo hay que teclear medio minuto en el ordenador y mandar millones a una isla del pacifico, o a sitios tan raros y tan lejos de Europa como Andorra, Suiza o Gibraltar. Está claro que no podemos llenar las fronteras de Robin Hood registrando los cofres de los carruajes en busca de monedas de oro. Y aunque pudiéramos conseguiríamos poco. (que algo conseguiríamos, no habrá cofres de oro, pero el maletín de billetes no es una mera leyenda urbana).

Y lo peor es que no es nuevo, desde esa antigua Roma de patricios, hasta hoy en día los ricos han tenido la capacidad de instrumentalizar el Estado. Desde controlando órganos legislativos hasta comprando amnistías fiscales a golpe de chequera, o mejor dicho comprando un título nobiliario a golpe de buenos reales de vellón. Y aunque fastidie es casi inevitable, el dinero es poder. Y es un poder suficientemente grande para controlar al estado. O era así hasta hace poco, para evitar que el estado se corrompa en beneficio del rico se invento una cosa llamada democracia, por la cual el poder pertenecía al pueblo, a un pueblo que por su sólo número era imposible de corromper. Quizá algo esté fallando en el mecanismo.


lunes, mayo 21, 2012

Crecimiento economico ¿gasto público sí o gasto público no?


El otro día hoy al Sr. Rajoy y a la Sra Merkel afirmar tajantemente que sin reducción del déficit no hay crecimiento. Probablemente muchos empezaran por llevarse las manos a la cabeza y defender el gasto público como fuente de crecimiento. Y a partir de aquí empieza una guerra dialéctica en la cual cada bando piensa que lo que afirma el otro son despropósitos. Y la verdad es que desde un punto de vista teórico o científico la discusión no puede ser más interesante, interés que aumenta dadas las circunstancias.

Como no soy economista no tengo la solución a tal debate, pero intentare resumirlo a fin de aclarar un poco el mismo para esa, gente que como yo a veces se puede sentir apabullada ante tanta jerga económica tan de moda últimamente.

Había una vez, allá sobre 1929 una crisis muy gorda. Tras un fuerte periodo de especulación en el que todo parecía que de color de rosa (los felices años 20) la burbuja pinchó, y trajo consigo una fuerte crisis bancaria. La reducción del crédito y el fuerte endeudamiento en activos que habían perdido su valor hizo que el consumo se desplomase. (me suena de algo...) El caso es que como la economía privada estaba muerta el presidente Roosevelt en la practica y el Sr. Keynes en la teoría llegaron a la idea de que había que aumentar el consumo. Para ello Roosevelt se apoyo en dos patas. La primera fomentando el consumo privado para ello devaluó el dólar a fin aumentar las exportaciones. Además fomentó mediante ayudas publicas y mediante la reducción de las jornadas laborales un decrecimiento en la producción. Si había menos de todo los precios subieran y la inversión volviera ser rentable. Por otro lado se aumentaron los salarios y se aseguraron subsidios a fin de aumentar el poder adquisitivo de la población y permitirles que pudieran volver a consumir. Por otro lado se llevaron importante obras publicas, con esto no solo se contrataba a parados, que al tener un salario consumían, sino que mejoraban la capacidad productiva del país haciéndole más competitivo. Vemos por tanto que la salida a la crisis paso por un aumento del gasto público. El éxito de estas teorías encumbraron la idea del gasto público como salida a la crisis. Y de paso dotaron a la socialdemocracia de una teoría económica que le permitía defender la idea de un estado del bienestar. Permitía conciliar la economía liberal con los derechos obreros creando un vía alternativa e intermedia entre capitalismo puro y la economía del llamado socialismo real (comunismo para entendernos)

Pero si la solución es tan sencilla y maravillosa ¿por qué no se aplica? Bueno por un lado la teoría keynesiana perdió parte de su prestigio con la crisis del petróleo. En este caso la crisis no se debió a una caída de la demanda sino de la oferta, al subir los precios de la materia prima. En este caso aumentar el consumo no sirvió de nada, fue necesario reducir costes. Es decir la teoría perdió parte de su prestigio y de paso dejo tocada a la izquierda socialista. Pero lo cierto es que la teoría keynesiana si se ha aplicado, pero mal. El gobierno de Zapatero intentó asegurar cierto poder adquisitivo con las famosas ayudas de los 400 €. Cantidad insuficiente para aumentar o mantener el consumo. Por otro lado llevo a cabo un política de gasto y obras públicas mediante el famoso plan E. Pero lo improvisado del plan, subvenciones a ayuntamiento que debían gastarse en el año en algún proyecto extraordinario no contemplado en los presupuestos hizo que buena parte del dinero acabase utilizado en cambiar aceras o renovar mobiliario en lugar de inversiones productivas. Con lo cual lo que debía ser una inversión pública acabo siendo un público despilfarro. Casi diría que la medida de gasto más racional que llevo fue la inversión en regalarnos una bombilla a cada uno. Aumenta el gasto y reduce el consumo eléctrico, lo malo es que estaban fabricadas en China, y se trababa de aumentar la demanda de nuestra fabricas.
Pero independientemente de los errores en la aplicación de la teoría keynesiana, ¿por que no se sigue aplicando y se defiende frenar el gasto público? Pues por miedo a una cosa llamada efecto expulsión o “crowding out”. Y esta cosas rara ¿qué es? Simplificando mucho es un efecto por el que el aumento del gasto público reduce el gasto privado. Más o menos funciona así; el estado decide gastar dinero para estimular la economía, como no tiene liquidez decide emitir deuda, al emitir mucha deuda suben los tipos de interés de la misma hasta que es atractiva, en una situación de crisis muchos inversores dejan de invertir en el sector privado (depósitos bancarios, ampliaciones de capital en bolsa o simplemente montar negocios) para invertir en deuda pública, la cual no se solo se vuelve enormemente rentable sino que además es segura. Consecuencia  baja la inversión privada y la económica encoge ¿Ejemplo de crowding out? Muy fácil el BCE esta prestando dinerales a la banca privada para estimular el crédito privado, en cambio la banca prefiere invertir en deuda pública que es más segura y rentable. Por tanto aquí no encontramos en un juego de equilibrios, en una parte el aumento del gasto público hace subir el balancín económico, en el otro el interés de la deuda lo hace bajar. la pregunta es ¿qué pesa más en cada momento? Pero mi avispado lector se ha dado cuenta sin duda de una cosa. He descrito el efecto expulsión como una consecuencia de la deuda emitida por un aumento del gasto y ahora no aumentamos el gasto sino que lo disminuimos, en cambio el interés de nuestra deuda no para de subir. En efecto, esto significa una cosa; estamos jodidos. O nos están jodiendo, que no es lo mismo. Al fin y al cabo una pincelada de optimismo; en 2010 nuestra deuda es de cerca del 60%, (lo máximo que recomienda la UE)  mientras que la de Alemania o Francia de casi un 85% o la de Italia de 120%. No estamos tan bien como por ejemplo Bulgaria (16%) pero estamos mejor que nuestros vecinos ricos.

Entonces; tenemos que gastar para que crezca la economía, pero no podemos gastar por que nos endeudamos. ¿qué hacemos? Pues la cuadratura del circulo gastar más sin endeudarnos. ¿cómo? Con recursos propios, es decir; aumentando los impuestos. Es impopular y a corto plazo puede ser malo, pero a medio plazo gracias a una cosa llamada “efecto multiplicador de PIB” (de esto alo mejor hablo otro día que en este artículo no me cabe) la economía crece al aumentar el gasto vía impuestos. ¿Y que impuestos? Pues en primer lugar a las rentas altas ya que penaliza menos el consumo y por otro lado penalizando el capital que no genere un aumento de la producción. Y hasta aquí la reflexión económica del día. Y si ha llegado hasta aquí leyendo, gracias por su paciencia.

miércoles, mayo 02, 2012

Europa se la juega en Grecia


El seis de mayo, como toda persona que siga las noticias se habrá enterado hay elecciones en Francia. Son unas elecciones que suponen una importante elección en Europa, la continuidad de una austeridad que no ha logrado sacarnos de la crisis ni resolver los problemas de deuda o el cambio hacia políticas más expansivas que pueden llegar a aumentar el problema de la deuda a cambio de un hipotético crecimiento económico. No es un asunto baladí. Pero hay un acontecimiento que me preocupa más y que también se producirá el día seis. Las elecciones en Grecia. ¿Y por qué me preocupan? Pues muy sencillo, por que es el país con una situación más delicada en toda Europa. Rescatado internacionalmente, con unos recortes de derechos sociales sin precedentes y con las calles inflamadas por las protestas. Y aun más por los resultados electorales vaticinados por los sondeos.

Según diversos sondeos, parece que hay una cosa clara; las elecciones las ganara el partido de centro derecha seguido del partido de centro izquierda. Hasta aquí nada extraño, dos grandes partidos de “centro” dominan el panorama político. Pero hay algo preocupante en que también coinciden los sondeos. En primer lugar entraran varios partidos políticos que hasta ahora no tenían representación el parlamento griego y en segundo lugar que algunos de esos de eso partidos serán de carácter “radical”. De hecho posibilidades de que partidos cercanos al nazismo consigan escaños, mientras que por otro lado el partido comunista podría doblar sus apoyos. De momento que aumente el número de partidos en el parlamento no es malo, y ni es malo que aumente el voto no centrista. Por lo menos a corto plazo. ¿pero y a medio o largo plazo?

Para la estabilidad de un sistema democrático hay dos fenómenos a tener en cuenta, la polarización del sistema de partidos y la posible atomización del mismo.

-         Por polarización entendemos un fenómenos en el que las posiciones sociales y de determinados partidos de radicalizan impidiendo que sea posible llegar a acuerdos básicos lo que genera enfrentamiento político. El aumento de partidos radicales puede indicar que algo así este pasando en las posiciones ideológicas de la población.
-         Por atomización nos referimos al fenómeno en el que en un parlamento hay gran cantidad de pequeños partidos políticos lo que dificulta la formación de gobiernos estables o simplemente de gobiernos.

En definitiva que se den estos fenómenos de manera combinada puede llegara poner en peligro la estabilidad de la Republica Helénica, es decir poner en peligro la propia existencia de la Republica. El ejemplo histórico típico es la caída de la Republica de Weimar y el ascenso del nazismo. En las elecciones del 1932 había en el parlamento representados 14 partidos políticos y a pesar de que el parido nazi solo tenia el 37% de los escaños de hizo con el poder y acabo con la democracia.

Pero analicemos el asunto desde otro enfoque diferente. A la pregunta que hace que un sistema político sea estable bien podemos responder con el simple y no por ello menos eficaz modelo de Lipset. Para Lipset la estabilidad de los sistemas políticos depende de dos variables; la legitimidad institucional o ideológica y la legitimidad por rendimientos. La legitimidad institucional hace referencia a que la población este convencida de que el sistema político es justo y acorde sus valores, al convencimiento de que su sistema es el mejor. La legitimidad por rendimientos se refiera a la medida en que el sistema satisface las expectativas de sus ciudadanos, es decir es un gobierno eficaz.

Y a día de hoy la eficacia, el rendimiento de los gobiernos en parte de Europa esta cuestionada por la gran cantidad de recortes en derechos sociales. La expectativa de los ciudadanos nacidos en un estado del bienestar de que siempre iban a disfrutar de determinados servicios y derechos sociales se desmorona. El estados europeos no han estado a la altura. Por otro lado el nacimiento de movimientos sociales como el 15 M es España, que tan buena acogida a tenido en otros países como Grecia, indican un claro descontento con los sistemas democráticos de Europa occidental (y en cierto modo también el auge de partidos de extrema derecha en buena parte de Europa). En definitiva las democracias europeas pierden legitimidad institucional y por rendimiento, lo que pone en peligro la existencia de dichas democracias tal y como las conocemos hoy.

No quiero decir con esto que mañana vayan a estallar una serie de revoluciones en Europa, la situación no parece a priori tan critica. Tampoco quiero decir que la democracia griega vaya a desaparecer tras estas elecciones. Desde luego la situación griega dista bastante de ser similar a de la Alemania de 1932. Lo quiero expresar es que hay síntomas de que las democracias europeas están entrando en un periodo de crisis política que pone en peligro su estabilidad medio plazo. La gente tiene cada vez menos confianza en las instituciones políticas, ninguna confianza en sus políticos y sus condiciones de vida se deterioran más y más. Algo similar paso ya en la décadas de 1920 y 1930 en las que las instituciones políticas se encontraban en una importante crisis, que la crisis económica del 29 agudizo. La salida de dichas crisis fue la caída de muchas democracias y el auge de dictaduras fascistas o protofascistas. La nueva configuración de los sistemas parlamentarios y la creación del estado del bienestar tras la II guerra mundial querían evitar que se repitiera la situación. Pero parece que el modelo de posguerra se desquebraja. Por ello Europa se juega su futuro, no solo en una Francia fuerte en la que crecen tanto la derecha radical como la izquierda menos moderada, sino sobre todo en Grecia y los países en que realmente la situación política y social es más grave.